Más de 1.000 manifestantes marcharon hacia la embajada israelí, ondeando banderas palestinas y coreando consignas en apoyo de Gaza. Algunos manifestantes encendieron bengalas desde las azoteas frente a la embajada, mientras autobuses de la Policía se alineaban en las calles cercanas. La concentración se mantuvo pacífica, pero reflejó la creciente indignación en Grecia por la actuación de Israel en la flotilla y el trato a los detenidos. Varios activistas acusaron a las fuerzas israelíes de violencia y detención ilegal después de que los barcos fueran interceptados en aguas internacionales.
La protesta coincidió con la llegada a Turquía, ese mismo día, de alrededor de 422 activistas deportados por Israel. El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí calificó la flotilla de "maniobra de relaciones públicas", mientras el primer ministro Benjamin Netanyahu defendió la interceptación, pero criticó los vídeos difundidos por el ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben-Gvir en los que se veía a detenidos arrodillados con las manos atadas.
Reino Unido, Francia y Portugal llamaron a consultas el jueves a los embajadores israelíes, preocupados por el trato a los activistas. Los organizadores en Atenas señalaron que la protesta también iba dirigida contra la cooperación del Gobierno griego con Israel durante el conflicto de Gaza, que ha provocado protestas reiteradas en toda Europa desde 2023.