Pocas horas antes de la entrada en vigor del alto el fuego, bombardeos israelíes alcanzaron el sur de Líbano, entre ellos el puente de Qasmiyeh, un cruce vital sobre el río Litani que conecta Tiro con las zonas circundantes. Repetidamente atacado, el puente habría quedado inservible, lo que interrumpió los desplazamientos y las rutas de suministro, aunque al amanecer aún se veía a vecinos cruzándolo.
La tregua de diez días, anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entró en vigor a medianoche, hora local, del 17 de abril de 2026, con el objetivo de frenar un conflicto que ha causado más de 2.000 muertos en Líbano. Washington también presiona para lograr las primeras conversaciones directas entre dirigentes israelíes y libaneses.
Las tensiones seguían siendo altas cuando comenzó el alto el fuego. Se registraron disparos en los suburbios del sur de Beirut, mientras que el Ejército israelí afirmó haber atacado más de 380 objetivos en el sur de Líbano antes del plazo y mantenerse en alerta, lo que pone de relieve la fragilidad de la tregua.
Desde finales de febrero, más de un millón de personas se han visto desplazadas, según las autoridades libanesas, muchas de ellas refugiadas en escuelas y campamentos improvisados en medio de unas condiciones humanitarias cada vez peores.
Naciones Unidas ha instado a todas las partes a respetar el alto el fuego y ha advertido de que las violaciones podrían desestabilizar aún más la región. Israel, por su parte, sostiene que cualquier acuerdo duradero pasa por el desarme de Hezbolá y su retirada de las zonas fronterizas.