Activistas de Greenpeace organizaron una protesta en la playa de Santa Marta, en Colombia, donde desplegaron grandes mensajes a favor de las energías renovables y reclamaron el fin de los combustibles fósiles.
La movilización se celebró en paralelo a una conferencia internacional con la participación de unos 60 países, centrada en la transición para abandonar los combustibles fósiles.
Imágenes aéreas mostraron lemas como "las renovables impulsan la paz" y "sol y viento, energía del futuro".
Los activistas explicaron que la acción pretendía subrayar la urgencia de afrontar el cambio climático y animar a los gobiernos a acelerar sus esfuerzos hacia una transición energética justa.