Los visitantes de la Bienal de Venecia se encuentran con una serie de performances e instalaciones de gran impacto visual que abordan el conflicto, la convivencia y el futuro de la humanidad.
En el Pabellón de Austria, una intérprete desnuda hace de badajo humano de campana en "Seaworld Venice", de Florentina Holzinger.
En el Pabellón de Japón, los visitantes cargan y cuidan muñecos bebé hiperrealistas como parte de la obra de Ei Arakawa-Nash centrada en los cuidados.
Por su parte, el pabellón de Moldavia presenta alfombras voladoras impulsadas por drones, suspendidas en el interior de un espacio de iglesia, que convierten símbolos de guerra en imaginados instrumentos de huida y paz.
El público recorre también instalaciones surrealistas en el Pabellón Nórdico que exploran la convivencia y la ansiedad ambiental.