La Gendarmería de Transportes Aéreos está a cargo de la investigación de este siniestro, ocurrido poco después del despegue de un avión fletado para paracaidismo.
Una avioneta se estrelló en el municipio de Tomblaine, cerca de Nancy, el domingo 28 de junio de 2026. Apenas unos minutos después de despegar a las 11:00, el Pilatus PC-6 se precipitó "en picado" antes de estrellarse cerca de un carril bici en un barrio residencial situado cerca del aeropuerto.
Según 'France Info', se trata del accidente de aviación más mortífero en Francia, excluidos el transporte militar y el comercial.
Según el prefecto de Meurthe-et-Moselle, Yves Séguy, el avión "realizaba ejercicios de salto cuando sufrió una avería que, aparentemente, provocó el siniestro". El alcalde de Tomblaine, Hervé Féron, señaló que el aparato "cayó casi en vertical, en las inmediaciones de una urbanización, junto al aeródromo".
11 víctimas
A bordo del avión viajaban 11 personas, todas fallecidas. Según el prefecto de Meurthe-et-Moselle, Yves Séguy, se trataba de cinco instructores, cinco alumnos y el piloto. Una fuente cercana al caso indicó a la agencia AFP que los alumnos eran un grupo de enfermeros autónomos.
El grupo realizaba un vuelo de iniciación. El ministro francés del Interior, Laurent Nuñez, precisó que parte de las familias de las víctimas estaban presentes en el aeropuerto. "Algunas presenciaron la caída de la aeronave, lo que agrava el impacto", explicó.
Aunque todas las personas a bordo han fallecido, no hay que lamentar víctimas en tierra, a pesar de que el siniestro se produjo en una zona residencial y cerca de un hipermercado de Tomblaine.
Se ha puesto en marcha un dispositivo de apoyo psicológico para los testigos del accidente. También se ha recurrido a las asociaciones Paris Aide aux Victimes y France Victimes 54 para acompañar a las familias.
Sin cajas negras
La sección de accidentes colectivos de la Fiscalía de París se ha hecho cargo del caso y ha confiado las investigaciones a la Gendarmería de Transportes Aéreos. Actualmente 15 gendarmes especializados, entre ellos técnicos en identificación criminal y expertos en investigación aeronáutica, están movilizados.
El protocolo exige que los investigadores recuperen las comunicaciones con la torre de control, analicen los datos de radar, recojan los testimonios y examinen el estado técnico y el mantenimiento del aparato.
La investigación se prevé complicada, explica en 'France Info 'Gérard Feldzer, consultor aéreo y aeronáutico y presidente de Aviation Sans Frontières. Los gendarmes no pueden apoyarse en las cajas negras del aparato, ya que no estaba equipado con ellas.
Según la información de la que dispone, tampoco habría habido comunicaciones entre el piloto y la torre. El avión se estrelló a solo 300 metros de la pista de despegue. Según testigos presentes en la zona, el motor se habría parado muy poco después del despegue, demasiado cerca del suelo para que el piloto tuviera tiempo de reaccionar.
A los investigadores les quedan las imágenes, fotografías y vídeos del incidente. Los posibles vídeos grabados por los pasajeros o por testigos en tierra podrían ayudar a reconstruir los últimos instantes del vuelo.
Según la Oficina de Investigaciones y Análisis para la Seguridad de la Aviación Civil (BEA), se trata del "accidente de aviación general más grave en términos de balance humano" en Francia, y la expresión "aviación general" designa todas las actividades aéreas civiles distintas del transporte comercial.