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Un año después del Artículo 50, las líneas rojas del brexit cambian de color

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Un año después del Artículo 50, las líneas rojas del brexit cambian de color

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"Estimado Presidente Tusk... Nos vamos de la Unión Europea", escribió Theresa May el 29 de marzo de 2017.

Un año después de que la primera ministra británica activara el artículo 50 que ponía en marcha el proceso formal del brexit, la UE y Reino Unido han negociado con éxito las condiciones de salida y un período de transición de 21 meses después de la fecha oficial de salida, el 29 de marzo de 2019, a las 23.00 GMT para ser exactos.

Pero, ¿en qué punto están las negociaciones en otros puntos calientes del acuerdo?

Tribunal de Justicia de la Unión Europea

"Recuperaremos el control de nuestras leyes y pondremos fin a la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJCE) en Gran Bretaña", dijo May en el mismo discurso en Lancaster House. "Nuestras leyes... serán interpretadas por jueces no en Luxemburgo, sino en tribunales de todo el país."

No obstante, en el período previo al reciente acuerdo de transición, el tono del Reino Unido cambió. Los casos británicos se resolverán en los tribunales británicos, dijo la primera ministra en su discurso en Mansion House. "Pero, cuando proceda, nuestros tribunales continuarán examinando las sentencias del TJCE".

El acuerdo de transición establece muchas circunstancias en las que el Tribunal Europeo seguirá siendo competente en el Reino Unido durante el período de transición. El papel del TJCE después de ese momento, a partir de 2021, no está resuelto.

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La primera ministra de Reino Unido, Theresa May, pronuncia su discurso de apertura "Brexit speech" en Lancaster House en Londres, el 17 de enero de 2017REUTERS/Facuno Arrizabalaga/Pool

Inmigración

"Conseguiremos el control del número de personas que llegan a Gran Bretaña desde la UE", dijo Theresa May en Lancaster House.

El acuerdo de transición deja claro que los ciudadanos de la UE que lleguen a Reino Unido antes del 31 de diciembre de 2020 -y los británicos que se dirijan al continente durante ese período- seguirán disfrutando de los mismos derechos y garantías que los que llegaron antes de brexit.

El libro blanco del gobierno sobre la inmigración no se debe entregar hasta finales de este año.

Derechos de los ciudadanos

Tanto el gobierno británico como la Unión Europea hablaron de querer garantizar los derechos de los ciudadanos de la UE en el Reino Unido y de los británicos en otros Estados miembros. May insistió en que Gran Bretaña no actuaría unilateralmente para protegerlos hasta que la UE hubiera contraído un compromiso recíproco.

No fue hasta el acuerdo de la primera fase del pasado mes de diciembre sobre cuestiones de divorcio cuando se fijaron los términos. El ministro británico de brexit, David Davis, dijo que ambas partes habían cumplido "nuestro compromiso de proporcionar seguridad a los ciudadanos".

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Manifestantes exigen una votación sobre un acuerdo Brexit entre Reino Unido y la UE, Edimburgo, 24 de marzo de 2018REUTERS/Russell Cheyne

Precio

"Dado que ya no seremos miembros del mercado único, no se nos exigirá que aportemos grandes sumas de dinero al presupuesto de la UE", dijo Theresa May en Lancaster House. "El principio es claro: los días de Gran Bretaña haciendo grandes contribuciones a la Unión Europea cada año terminarán."

El gobierno británico ha estimado que el acuerdo de salida de la Unión costará entre 40.000 y 45.000 millones de euros. La Oficina para la Responsabilidad Presupuestaria (OBR, por sus siglas en inglés), el organismo de control de las finanzas públicas del Reino Unido, ha dicho que es posible que se realicen pagos relativamente pequeños (de decenas de millones de euros) en la década de 2060, pero espera que alrededor del 75 por ciento de los pagos se hayan cumplido para 2020.

La frontera irlandesa

Esta parte del acuerdo de transición sigue siendo una cuestión sensible, lo que indica desacuerdo sobre su contenido. En febrero, May rechazó el plan de la UE para la alineación regulatoria a través de la isla de Irlanda, ya que crearía una frontera en el Mar de Irlanda y amenazaría la integridad constitucional de Reino Unido.

Londres siempre ha argumentado que la clave para evitar una frontera dura puede encontrarse en un acuerdo de libre comercio global que tanto Reino Unido como la UE esperan atacar.

Acuerdos comerciales globales

Al anunciar el acuerdo de transición a principios de este mes, el principal negociador de la UE, Michel Barnier, dijo que Reino Unido preservará los beneficios del mercado único y la unión aduanera durante este período. Davis dijo que Gran Bretaña podría firmar y ratificar nuevos acuerdos comerciales durante el período de implementación que entraría en vigor posteriormente.

La UE ha suavizado un poco su postura sobre este último punto, mientras que las promesas anteriores del ministro del brexit se quedan muy cortas en la realidad.

Pesca

El 11 de marzo de este año, el ministro de Medio Ambiente de Reino Unido, Michael Gove, hizo un nuevo llamamiento para que Gran Bretaña abandone la Política Pesquera Común de la UE tan pronto como el brexit entre en vigor.

Sin embargo, el acuerdo de transición confirmó informes anteriores de que la UE se resistiría a cualquier renegociación de las cuotas de pesca durante el período de transición. Gran Bretaña permanecerá en la PPC hasta finales de 2020. Durante las conversaciones de 2019 no tendrá un lugar en la mesa de negociaciones, pero será consultado.

En resumen

Algunas discrepancias fundamentales entre las posiciones de ambas partes siguen sin resolverse, por ejemplo, en el comercio y en la frontera irlandesa. Bruselas tiene interés en que se considere que Reino Unido está peor después de dejar la UE, mientras que Londres quiere demostrar lo contrario.

Sin embargo, a la hora de la verdad, el año pasado ha demostrado que allí donde existe la voluntad política -y ambas partes quieren evitar un escenario potencialmente catastrófico- es posible llegar a acuerdos.