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El sueño "chino" de Trieste para recuperar su esplendor

El sueño "chino" de Trieste para recuperar su esplendor
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Trieste sueña con recuperar el esplendor de épocas pasadas de la mano de China. Esta ciudad italiana situada en el Adriático norte fue durante siglos un importante puerto comercial. Tras décadas de franco declive, sus responsables confían en convertirse en uno de los nodos estratégicos de la ambiciosa Nueva Ruta de la Seda impulsada por Pekín para multiplicar sus intercambios comerciales con la vieja Europa. Zeno D'Agostino, presidente del puerto de Trieste, no alberga dudas al respecto:

"Nos estamos convirtiendo en un nodo importante para los intercambios comerciales globales, relevante a los ojos de los grandes actores, y China es uno de los principales actores del mercado global", explica D'Agostino.

Algunos aliados occidentales de Italia, especialmente Estados Unidos, temen que esta nueva y estrecha relación entre Roma y Pekín desemboque en una suerte de caballo de Troya chino en el corazón de Europa. El foco de la política exterior de Roma sigue estando en Europa y la OTAN, y, aunque el acuerdo con China debería impulsar una economía italiana estancada, a medio plazo, podría tener un alto precio político.

Los empresarios locales están convencidos de que supone una gran oportunidad, especialmente para el sector servicios.

"El acuerdo creará una economía de servicios con un crecimiento exponencial. En lo que respecta a Trieste, el sector de los servicios aumentará su valor en el mercado europeo", comenta el empresario Federico Pacorini.

Pero no todo el mundo comparte esta visión. Algunos partidos políticos, como Forza Italia, la formación del ex primer ministro Silvio Berlusconi, están abiertamente en contra del acercamiento a China:

"Italia debe elegir entre sus setenta años de relación con la mayor democracia del mundo, Estados Unidos, y China. Si los italianos piensan que obtendrán ventajas tanto de China como de Estados Unidos, eso no sólo es ingenuo, sino también estúpido", comenta Giulio Camber, de Forza Italia.

Para otros, como el escritor Paolo Rumiz, desechar el acuerdo con China sería desperdiciar una oportunidad histórica:

"Es extremadamente positivo y no solo porque nos ofrece un papel fundamental en el presente, sino porque nos devuelve el papel que solíamos tener en las estrategias de los grandes imperios y que Trieste desempeñó durante sus años prósperos en el siglo XIX y principios del XX, justo antes del comienzo de la Primera Guerra Mundial"

El maná prometido ya está atrayendo inversiones a Trieste, aunque hay indicios de que esta nueva singladura se realizará en aguas turbulentas. China podría resultar ser un socio demasiado fuerte y demasiado grande tanto para el mar Adriático como para Italia.