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"Si desayuno no como", las víctimas sociales del coronavirus

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"Si desayuno no como", las víctimas sociales del coronavirus
Derechos de autor  LLUIS GENE/AFP or licensors
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La pandemia deja miles de víctimas económicas y sociales. En las calles y en los hogares españoles ya se notan los efectos de más de 40 días de paralización económica. Los dramas humanos se multiplican. Es la punta del iceberg, alertan los expertos. Las previsiones del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI) auguran una situación económica dramática.

A Tamara Heredia se le ha acabado el paro. Debía empezar un trabajo ocupacional en abril pero con la crisis su contratación se ha paralizado. Su pareja, Zakarias Darouich tiene un camión con su socio pero no puede salir a buscarse la vida. Antes de la crisis ya vivían al límite. Ahora no tienen ingresos ni para llenar la nevera.

“Si desayuno no como, y si como no ceno. Tenemos que partir la comida en cinco partes. El desayuno tengo que partirlo para poder comer”, explica a euronews Zakarias mostrando su nevera vacía y los pocos productos de pasta, arroz y harina que hay en la cocina de su piso de Santa Coloma de Gramanet, en los alrededores de Barcelona.

"Lo único que pedimos es que nos ayuden porque ahora es cuando más se necesita, después ya no porque después nosotros podemos buscarnos la vida trabajando. No pedimos más nada, una bolsa de comida o que nos den unos bonos”, implora Tamara. "Nosotros podemos trabajar, somos jóvenes y tenemos salud ,pero si no nos dejan salir al menos que nos ayuden".

Los servicios sociales no dan abasto. Están desbordados. Sin hijos, dice esta pareja en la treintena, es más difícil conseguir ayudas: “No hay plazas donde te dan los alimentos, dicen que están muy saturados. Dicen que no hay plazas, que es imposible que lo único que tienen es lo del picnic”.

Se triplican las demandas de ayuda

"Lo del picnic" son bolsas con comida fría que reparten en numerosos comedores sociales de la ciudad de Barcelona. Las ONGs y asociaciones locales nos cuentan que desde que empezó el confinamiento se han triplicado las demandas de ayuda.

La Iglesia de Santa Anna en el centro de Barcelona, que se ha reconvertido en un almacén de alimentos. Antes funcionaba como hospital de campaña donde gente sin hogar podía acudir a pedir ayuda.

Decenas de voluntarios trabajan a destajo para repartir unas 250 comidas al día. En la iglesia viven confinados 15 voluntarios y el rector Peio Sánchez.

"Han cambiado mucho el tipo de personas que acuden a pedir alimentos", cuenta el párroco a euronews. Antes eran sobre todo menores no tutelados, gente que vivía en la calle, ahora "está incrementando la presencia de familias que normalmente vivían en pisos realquilados, en pisos patera, sin contratos y sin papeles que después de un mes de confinamiento con una economía de supervivencia ya no tienen las condiciones para salir adelante”.

En esta cola de la Iglesia de Santa Anna se esconden tantos dramas humanos como personas. Algunos nos piden que no grabemos porque sus familias no saben que están aquí.

Carlos es colombiano. Vino a Barcelona a estudiar fotografía pero el coronavirus ha acabado con su sueño de ser fotógrafo. Es el primer día que viene a pedir comida. Nos cuenta que estaba intentado encontrar un empleo. "Era complicado y lo poco que se encontraba se desvaneció por la crisis. Ahora tendré que venir aquí por alimentación, por suerte existen estas ayudas”.

Etna Carbonell de origen filipino era empleada de hogar. Con el confinamiento se ha quedado sin trabajo pero no sin solidaridad. Nos cuenta que tienen que enviar dinero a sus familias en Filipinas porque dependen de ellos. Y además, asegura, "algunos amigos tienen hijos y no tienen papeles, para ellos más difícil pedir ayuda por eso tenemos que ayudarles también, por eso tengo que compartir lo que me han dado”.

España, uno de los países más castigados en esta crisis

España es el país donde más ha crecido la pobreza en la última década. La crisis del 2008 dejó 600.000 hogares sin ingresos y un mercado laboral muy frágil y precario. En 2018, el 26,1% de la población española estaba en riesgo de pobreza o exclusión social, según un informe elaborado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (European Antipoverty Network- EAPN).

El tercer sector asegura que llueve sobre mojado. “Venimos de una crisis de la que todavía no nos hemos recuperado, tuvo un gran impacto sobre la pobreza, el paro y las desigualdades. Durante estos años se han producido recortes continuados en política social que nos ha llevado a una situación muy grave", alerta Teresa Crespo, miembro de la junta directiva de las federación de Entidades Catalanas de Acción Social (ECAS).

“La crisis económica de 2018 tuvo una salida de carácter asimétrico, las rentas más altas no la sufrieron o la sufrieron poco tiempo mientras que las rentas más bajas la han sufrido durante nueve años y aún seguían en crisis por tanto ya teníamos una situación de mucha precariedad”, afirma Carlos Susías, presidente de la Red de la Lucha contra la Pobreza y Exclusión Social.

Renta básica, ¿una solución para paliar la crisis social?

La situación es extrema. El tercer sector se reorganiza para adaptar sus proyectos a las nuevas circunstancias y necesidades. "Si no se toman medidas de alto impacto podríamos tener una situación muy complicada en España”, alerta Carlos Susías.

La renta mínima vital es más vital que nunca. “Si no implantamos sistemas de protección potentes, y el ingreso mínimo puede ser una medida potente, tendríamos una sociedad más dual. Eso generaría un desbordamiento de los servicios de protección y nos podemos encontrar con que vaya creciendo el proceso de deslegitimación de las instituciones y con un crecimiento de los populismos", advierte Susías.

Si se articula adecuadamente y tienen una amplia cobertura, continúa el presidente de EAPN, la renta básica que plantea el Gobierno podría ser parte de la solución para erradicar la pobreza pero también para "generar un impulso económico y una reducción de la tensión social y familiar".

"El dinero que llegue a las familias va a ir directamente al consumo, por lo tanto va a ir directamente a las pequeñas y medianas empresas, al sector productivo por lo tanto se convierte en parte de la solución económica, ya que impulsará el desarrollo económico. Además se calcula que el entorno al 20% revertería al Estado en impuestos", afirma Susías.

Muchas de las ayudas del Gobierno son en forma de avales o préstamos lo que a aboca a las familias al endeudamiento.