Varios estudios han puesto de relieve la brecha de género en las emisiones de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, una investigación de 2025 en la que participaron 15.000 personas en Francia concluyó que los hombres generan un 26% más de contaminación que las mujeres.
A medida que la humanidad se aproxima a unos daños climáticos irreversibles, determinados comportamientos masculinos están siendo señalados como "malos para el planeta".
Un nuevo estudio, elaborado por más de 20 científicos de 13 países, analiza la investigación existente sobre el cambio climático, el calentamiento global y el colapso medioambiental, y cómo se relacionan con lo que hacen los hombres.
Publicado en la revista 'Norma: International Journal for Masculinity Studies', el artículo, titulado 'Men, masculinities and the planet at the end of (M)Anthropocene' ('Los hombres, las masculinidades y el planeta al final del (M)Antropoceno'), aborda cuestiones tan diversas como el negacionismo climático en la política canadiense de oleoductos, los impactos ambientales de las políticas chinas en el océano Pacífico.
Los influencers en línea que promueven el consumo de carne en Finlandia y las acciones positivas de hombres activistas en África, América Latina, el Reino Unido y otros lugares del mundo están también entre las cuestiones abordadas.
¿Es la masculinidad perjudicial para el medioambiente?
Los investigadores concluyen que, en términos generales, los hombres suelen tener una huella de carbono mayor y un impacto ambiental más elevado a través de su consumo, sobre todo en lo relativo a los viajes, el transporte, el turismo y el consumo de carne.
Varios estudios han puesto de relieve la brecha de género en las emisiones de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, una investigación de 2025 en la que participaron 15.000 personas en Francia concluyó que los hombres generan un 26% más de contaminación que las mujeres por transporte y alimentación.
El equipo advierte además de que los hombres tienden a mostrar "menos preocupación por el cambio climático", son "menos ambiciosos y menos activos en la política medioambiental" y están menos dispuestos a cambiar sus prácticas cotidianas para hacer frente a este problema creciente.
Un estudio publicado el año pasado en la revista 'Journal of Environmental Psychology' concluyó que los hombres con niveles más altos de 'masculinity stress' (preocupación por parecer afeminados) expresan menos inquietud por el cambio climático y son más propensos a evitar conductas proambientales, por ejemplo rehuir productos ecológicos para mantener una imagen masculina, a menudo tradicional.
El estudio señala también que los hombres tienden a estar más implicados en la propiedad, gestión y control de industrias pesadas, químicas, basadas en el carbono e industrializadas, como la agricultura, además de otros sectores extractivos y de alto impacto ambiental y, por supuesto, el militarismo.
Los impactos negativos de los hombres
"Ahora existe una abundante investigación que muestra claramente los efectos negativos de ciertos comportamientos masculinos sobre el medioambiente y el clima", afirma el profesor Jeff Hearn, editor del artículo y profesor de Sociología en la Universidad de Huddersfield. "Lo sorprendente es que este aspecto apenas aparece en la mayoría de los debates y de las políticas para lograr un mundo más sostenible".
Los investigadores añaden que estos "patrones dañinos" se observan sobre todo en hombres blancos de las élites eurooccidentales, frente a los hombres con bajos ingresos del Sur Global. El artículo reconoce también que algunos hombres trabajan "con urgencia y energía" para cambiar estas tendencias.