Un nuevo informe advierte de que el auge de las baterías podría provocar cortes de luz, pero los expertos consideran que el riesgo es mínimo.
Las baterías se han presentado como una "tecnología crucial" en la transición de la UE hacia la energía limpia, pero en los últimos tiempos se han visto rodeadas de preocupaciones por posibles apagones.
Se calcula que la cuota de energías renovables del bloque alcanzará en torno al 69 por ciento en 2030 y el 80 por ciento en 2050, por lo que la necesidad de sistemas de almacenamiento flexibles está aumentando rápidamente.
Europa ya desperdicia energía eólica y solar valorada en millones de euros debido a las limitaciones de la red y a su carácter poco flexible. Cuando la oferta supera a la demanda, esto puede provocar precios negativos de la electricidad.
Numerosos expertos señalan los sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS, por sus siglas en inglés) como una solución casi perfecta a este problema. La lógica es sencilla, las baterías pueden almacenar la electricidad generada por las renovables durante el día, cuando el consumo tiende a ser bajo, y liberarla en los hogares cuando la demanda aumenta por la tarde y la noche.
Por eso Europa instaló 36 GWh de nuevos BESS en 2025, lo que elevó por primera vez la capacidad operativa total por encima de los 100 GWh. Es suficiente para abastecer de electricidad a unos 75 millones de hogares.
"En toda Europa, el almacenamiento en baterías está contribuyendo a integrar volúmenes crecientes de energías renovables, reforzar la seguridad energética y mejorar la resiliencia del sistema eléctrico", afirma la asociación sectorial SolarPower Europe.
"Conforme el continente busca reducir su dependencia de las costosas importaciones de combustibles fósiles, acelerar la electrificación y cumplir sus objetivos climáticos, el almacenamiento ya no puede considerarse una tecnología de apoyo. Se está convirtiendo en un activo estratégico, clave para reforzar la resiliencia, la competitividad y la soberanía energética de Europa."
¿Ha ido demasiado lejos el auge de las baterías?
La semana pasada, el diario británico The Telegraph publicó un artículo titulado "La fiebre de las baterías en Reino Unido 'amenaza con desbordar la red'", en el que se afirma que los sistemas de respaldo que apoyan a la energía eólica podrían provocar "los apagones que intentan evitar".
El artículo se basa en un informe reciente del Panel of Technical Experts, un grupo asesor de consultores independientes nombrados por el Gobierno británico para aconsejar sobre aspectos técnicos de la reforma del mercado eléctrico.
"El PTE sigue considerando que es necesario reflexionar sobre la forma en que probablemente se comporten los BESS en una situación de Capacity Market Notice (CMNs), ya que el almacenamiento puede tener entonces incentivos para cargarse por adelantado y cumplir así sus obligaciones en el mercado de capacidad", señala el informe.
"Esto puede desembocar rápidamente en una situación de tensión. Esa demanda adicional quizá deba modelizarse de forma más explícita al estimar el pico de demanda en un evento de estrés."
Una CMN es una señal que se emite con cuatro horas de antelación para indicar que puede haber menos generación disponible de la que los operadores del sistema creen que necesitarán para cubrir la demanda nacional.
Sin embargo, el informe no sostiene que las baterías vayan a desestabilizar la red ni expresa explícitamente preocupación por los apagones. Simplemente subraya la necesidad de modelizar cómo reaccionan las baterías ante una CMN.
¿Supone el auge de las baterías en Europa un riesgo de apagones?
El temor a que las baterías puedan desencadenar apagones en toda Europa se centra sobre todo en que los operadores de red no pueden ver ni controlar multitud de pequeñas instalaciones distribuidas.
Esto implica que, si todas operan al unísono, sería difícil gestionarlas.
"Es el mismo reto que llevamos gestionando con la energía solar desde hace 20 años", explica a Euronews Earth Adrian Hiel, director de la Electrification Alliance (fuente en inglés).
"Con el tiempo hemos mejorado de forma constante para asegurarnos de que las instalaciones refuercen la red en lugar de dañarla. En la práctica solo se convierte en un riesgo de apagones si ignoramos que estamos instalando millones de baterías cada año. Nadie está interesado en hacer eso."
La principal solución para gestionar el "pequeño riesgo" que plantean las baterías es mejorar los modelos, señala Hiel. Eso permitirá a los operadores de red anticipar cómo se comportan los conjuntos de baterías en determinadas situaciones.
"Podemos esperar márgenes de error relativamente amplios en esos modelos durante los próximos dos años, pero después serán cada vez más precisos y fiables, igual que ocurrió con la modelización del comportamiento de la generación solar en tejados", añade.
"La otra solución para gestionar las baterías en la red será agrupar su control en manos de un tercero. En lugar de que cada hogar decida cómo funciona su batería, una empresa reunirá decenas o cientos de miles de baterías y las gestionará para obtener el máximo beneficio para las familias y para la red."
Esta idea ya se está aplicando al uso de carga inteligente de vehículos eléctricos (EV) en muchos países. Hiel la describe como el "siguiente paso lógico" también para las baterías, ya que permite que un operador de red se ponga en contacto con el agregador de baterías para que empiece a consumir rápidamente, cargándolas, o a descargar energía con rapidez para responder a aumentos repentinos de la demanda.
¿Son realmente "muy caras" las baterías?
Una fuente del sector citada en el artículo también sostiene que "las baterías son muy caras", pero no aporta datos que respalden esa afirmación. Según la Agencia Internacional de la Energía (IEA), el coste medio de las baterías se ha desplomado un 90 por ciento desde 2010 gracias a los avances en química y fabricación.
Un informe reciente del grupo de análisis energético Ember (fuente en inglés) concluye que, para 2030, las baterías a escala de red podrían ofrecer flexibilidad a corto plazo en la UE con un coste un 20 por ciento inferior al de las nuevas centrales de gas.
También señala que, en los próximos cuatro años, las baterías de la UE podrían suministrar en una sola hora más del 80 por ciento de la electricidad que todas las centrales de gas de la UE juntas pueden generar en ese mismo intervalo.
"La flexibilidad limpia ya está aquí", afirma Beatrice Petrovich, analista sénior de energía en Ember.
"El rápido despliegue de las baterías, la carga inteligente de vehículos eléctricos y las bombas de calor puede reducir la dependencia del gas para equilibrar la red y aliviar la presión sobre el sistema. La tarea ahora no es innovar, sino ejecutar, eliminar barreras, recompensar la flexibilidad y escalar estas soluciones con suficiente rapidez para evitar que se consoliden respaldos fósiles innecesarios."
¿Debería Europa volver simplemente a los combustibles fósiles?
La persona entrevistada por The Telegraph sugiere que los posibles obstáculos de coste y los riesgos de apagones implican que los países deberían detener la transición hacia la energía limpia y seguir dependiendo de los combustibles fósiles.
"Afirmar que no deberíamos instalar generación intermitente por este pequeño riesgo asociado a las baterías es un poco como decirle a una persona con obesidad mórbida que no adelgace porque tendrá que comprar ropa nueva", señala Hiel.
"La incomodidad de gestionar el impacto de estos millones de baterías es infinitesimal comparada con las ventajas de aprovechar al máximo las fuentes de energía más baratas que el mundo ha conocido, en un momento en que los países que nos venden gas hablan de dominar energéticamente Europa y amenazan con no suministrarlo si no hacemos lo que dicen."
El Department of Energy Security and Net Zero (DESNZ) del Reino Unido rechazó hacer comentarios cuando se le preguntó si le preocupaban los apagones derivados del auge de las baterías. No respondió a ninguna de las preguntas planteadas por Euronews Earth, se limitó a facilitar la misma declaración que ofreció a The Telegraph.
"Nuestro mercado de capacidad garantiza la seguridad del suministro al tiempo que ofrece una buena relación calidad-precio para los consumidores", señaló un portavoz. "Hemos reducido el IVA sobre la electricidad para dar algo de margen a las familias y nuestro objetivo es trabajar para que las facturas bajen de forma duradera".