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Un impulso a la energía limpia en las velas

Las velas podrían impulsar la energía verde
Las velas podrían impulsar la energía verde   -   Derechos de autor  Cheyenne Cohen/AP
Por Euronews
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Las velas perfumadas podrían ser la clave para avanzar hacia la energía limpia. Un compuesto muy utilizado en estos objetos podría servir para almacenar grandes cantidades de electricidad en baterías.

Científicos del Laboratorio Nacional del Noroeste del Pacífico (PNNL), dependiente del Departamento de Energía de EE.UU. han descubierto que un polvo amarillo brillante, conocido como fluorenona común, está a la vanguardia en el uso de compuestos orgánicos de bajo coste que se alejan de las tradicionales baterías de iones de litio.

El material ha demostrado ser una fuente estable de energía cuando se asocia a sistemas de baterías de flujo que almacenan energía para las redes, a pesar de que al principio necesitó cierta "persuasión química".

Esto podría resolver los problemas que tiene el uso de las redes de energía tradicionales por su falta de sostenibilidad y longevidad.

Los prometedores resultados sugieren que el material podría utilizarse algún día para alimentar paneles solares y coches eléctricos.

¿Cómo funciona la batería?

La fluorenona común es un producto de desecho del alquitrán de hulla y de la fabricación de ácido benzoico, un aditivo alimentario común.

Se puede sintetizar con éxito en una diminuta batería del tamaño de un sello de correos que mantiene una enorme densidad de energía, perdiendo sólo el 3% de su capacidad a lo largo del proceso.

La batería del PNNL funcionó de forma continua durante 120 días, terminando sólo cuando otros equipos no relacionados con la propia batería se desgastaron. La batería pasó por 1.111 ciclos completos de carga y descarga, el equivalente a varios años de funcionamiento en circunstancias normales.

La velocidad y la alta retención de energía de esta batería podrían evitar muchos de los problemas que conlleva mantener en funcionamiento las redes de energía limpia frente a los desafíos estructurales y climáticos.

"Esta es una gran demostración del uso de la ingeniería molecular para cambiar un material que se consideraba imposible de usar en algo útil para el almacenamiento de energía", dice Wei Wang, que dirige el equipo de la batería de flujo. "Esto abre un nuevo e importante espacio químico que podemos explorar".

Explorando las alternativas

El PNNL ha desempeñado un papel importante en el desarrollo de otra batería alternativa, las redox de vanadio, que ahora se utilizan para alimentar algunos parques solares y eólicos.

Desde entonces ha recibido mucha financiación y atención por parte de los inversores en energías limpias debido a su durabilidad y a su capacidad casi ilimitada de producir energía.

No es tan fácil como parece: los críticos de esta tecnología dicen que es cara, que no es fácil de conseguir y que es propensa a las fluctuaciones de precios. Por eso, los científicos están dispuestos a centrarse en los materiales orgánicos que, según Wang, "están hechos de los elementos más comunes disponibles: carbono, hidrógeno y oxígeno", explica Wang. "Son fáciles de conseguir; no hay que extraerlos, como ocurre con sustancias como el vanadio. Esto los hace muy atractivos para el almacenamiento de energía a escala de red".