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¿Puede el agua de los balnearios salvar los áridos campos de Hungría?

Oszkár Nagyapáti, agricultor y miembro del grupo de guardianes voluntarios del agua, se encuentra junto a un lago artificial en Kiskunmajsa, Hungría, 29 de julio de 2025.
Oszkár Nagyapáti, agricultor y miembro del grupo voluntario de guardianes del agua, junto a un lago artificial en Kiskunmajsa, Hungría, 29 de julio de 2025. Derechos de autor  AP Photo/Denes Erdos
Derechos de autor AP Photo/Denes Erdos
Por Justin Spike con AP
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Los guardianes del agua, un grupo compuesto de más de 30 voluntarios, trabajan para evitar la desertificación de la gran llanura húngara. Creen haber encontrado la solución en la reutilización de las aguas de un spa de la zona.

Oszkár Nagyapáti desciende hasta el fondo de un hoyo arenoso en su terreno, en la gran llanura húngara y escarba con sus manos en busca de señales de un agua subterránea que en los últimos años se ha desecando a ritmo acelerado. "Es mucho peor y cada año va a peor", dice mientras un líquido turbio se filtra lentamente en el agujero. "¿Adónde se fue tanta agua? Es increíble".

Nagyapáti observa con desasosiego cómo esta región del sur de Hungría, antaño una zona clave para la agricultura, se vuelve cada vez más seca. Donde antes crecían diversos cultivos y pastos, hoy se abren grandes grietas en el suelo y avanzan dunas de arena más propias del desierto del Sahara que de Europa Central.

Oszkár Nagyapáti, agricultor y miembro del grupo voluntario de guardianes del agua, sostiene agua entre las manos en Kiskunmajsa, Hungría, 29 de julio de 2025.
Oszkár Nagyapáti, agricultor y miembro del grupo voluntario de guardianes del agua, sostiene agua entre las manos en Kiskunmajsa, Hungría, 29 de julio de 2025. AP Photo/Denes Erdos

¿Qué hay detrás de la nueva región semiárida de Hungría?

La región, conocida como Homokhátság, ha sido descrita por algunos estudios como semiárida, una condición más habitual en partes de África, el suroeste de Estados Unidos o el interior australiano, y se caracteriza por muy poca lluvia, pozos secos y un nivel freático que desciende cada vez más bajo tierra.

En un artículo de 2017 publicado en la revista científica 'European Countryside', algunos investigadores citaron "el efecto combinado de los cambios climáticos, el uso inadecuado del suelo y una gestión ambiental inapropiada" como causas de la aridificación de Homokhátság, un fenómeno que el trabajo calificaba de único en esta parte del continente.

Las llanuras que en siglos pasados se inundaban con regularidad por los ríos Danubio y Tisza, debido a una combinación de sequías vinculadas al cambio climático y a las malas prácticas de retención de agua, se han vuelto casi impracticables para los cultivos y la fauna.

Oszkár Nagyapáti, agricultor y miembro de los guardianes del agua voluntarios, está de pie dentro de un agujero en Kiskunmajsa, Hungría, 29 de julio de 2025.
Oszkár Nagyapáti, agricultor y miembro de los guardianes del agua voluntarios, está de pie dentro de un agujero en Kiskunmajsa, Hungría, 29 de julio de 2025. AP Photo/Denes Erdos

Los guardianes del agua se proponen salvar la región

Ahora, un grupo de agricultores y otros voluntarios, liderados por Nagyapáti, intenta salvar la región y sus tierras de la desecación total usando un recurso por el que Hungría es famosa, las aguas termales.

"Pensaba en qué se podía hacer, cómo devolver el agua o de algún modo crear agua en el paisaje", dice Nagyapáti. "Hubo un momento en el que sentí que ya bastaba. De verdad tenemos que poner fin a esto. Ahí empezó nuestro proyecto, inundar algunas zonas para retener el agua en la llanura".

Junto al grupo de guardianes del agua voluntarios, Nagyapáti comenzó el año pasado a negociar con las autoridades y un balneario termal local, con la esperanza de desviar el agua excedente del spa, que suele verterse sin uso a un canal, hacia sus terrenos. El agua termal se extrae de gran profundidad.

Se aprecian colinas de terreno arenoso en la región de Kiskunsag, Hungría, 30 de julio de 2025.
Se aprecian colinas de terreno arenoso en la región de Kiskunsag, Hungría, 30 de julio de 2025. AP Photo/Denes Erdos

¿Puede el agua termal reproducir las crecidas naturales?

Según el plan de los guardianes del agua, el agua, enfriada y depurada, se usaría para inundar una parcela baja de 2,5 hectáreas, una forma de reproducir el ciclo natural de crecidas que la canalización de los ríos había interrumpido.

"Cuando la inundación se complete y el agua se retire, quedarán 2,5 hectáreas de lámina de agua en esta zona", dice Nagyapáti. "Será una imagen bastante impactante en nuestra región seca".

Un estudio de 2024 de la Universidad Eötvös Loránd mostró que capas de aire en superficie, inusualmente secas en la región, habían impedido que los frentes de tormenta que llegaban produjeran precipitaciones. En su lugar, los frentes pasaban sin dejar lluvia y generaban vientos fuertes que secaban aún más la capa superficial del suelo. Las inundaciones artificiales también podrían crear un microclima

Los guardianes del agua esperaban que, al inundar artificialmente ciertas zonas, no solo elevaran el nivel freático, sino que también generaran un microclima mediante la evaporación en superficie que aumentara la humedad, redujera las temperaturas y el polvo y tuviera un impacto positivo en la vegetación cercana.

Tamás Tóth, meteorólogo en Hungría, afirma que, por el impacto potencial que estos humedales pueden tener en el clima circundante, la retención de agua "es, sencillamente, la cuestión clave en los próximos años y para las generaciones venideras, porque el cambio climático no parece detenerse. La atmósfera continúa calentándose, y con ello la distribución de las precipitaciones, tanto estacionales como anuales, se ha vuelto muy errática y se espera que lo sea aún más en el futuro", señala.

Miembros del grupo guardianes del agua conversan junto a un lago artificial en Kiskunmajsa, Hungría, 12 de diciembre de 2025.
Miembros del grupo guardianes del agua conversan junto a un lago artificial en Kiskunmajsa, Hungría, 12 de diciembre de 2025. AP Photo/Denes Erdos

Una inmensa alegría, los guardianes del agua ponen en marcha sus planes

Tras otro verano caluroso y seco este año, los guardianes del agua cerraron una serie de compuertas a lo largo de un canal, y el agua reutilizada del balneario comenzó a acumularse lentamente en la parcela baja.

Al cabo de un par de meses, la parcela estaba casi llena. De pie junto a la zona a principios de diciembre, Nagyapáti asegura que el humedal poco profundo que se ha formado "puede parecer muy pequeño a primera vista, pero nos trae una inmensa alegría aquí en el desierto".

Sostiene que el agua añadida tendrá un "impacto enorme" en un radio de unos cuatro kilómetros, "no solo en la vegetación, también en el balance hídrico del suelo. Esperamos que el nivel freático también suba".

El agua inunda una zona y un lago artificial en Kiskunmajsa, Hungría, 29 de julio de 2025.
El agua inunda una zona y un lago artificial en Kiskunmajsa, Hungría, 29 de julio de 2025. AP Photo/Denes Erdos

Un grupo de trabajo contra la sequía

Las sequías persistentes en la gran llanura húngara han amenazado con la desertificación, un proceso en el que la vegetación retrocede por el calor elevado y la escasez de lluvias. Las cosechas dañadas por el clima han asestado golpes significativos al producto interior bruto del país, lo que llevó este año al primer ministro húngaro Viktor Orbán a anunciar la creación de un "grupo de trabajo contra la sequía" para afrontar el problema.

Tras el primer intento de los guardianes del agua de mitigar el creciente problema en su zona, señalaron mejoras apreciables del nivel freático, además de un aumento de la flora y la fauna cerca del área inundada.

Szilárd Zerinváry, miembro del grupo voluntario de guardianes del agua, pasea a su caballo en su reseco patio trasero en Kiskunmajsa, Hungría, 28 de julio de 2025.
Szilárd Zerinváry, miembro del grupo voluntario de guardianes del agua, pasea a su caballo en su reseco patio trasero en Kiskunmajsa, Hungría, 28 de julio de 2025. AP Photo/Denes Erdos

El grupo, que ya suma a más de 30 voluntarios, quiere ampliar el proyecto para incluir otra parcela inundada y confía en que su esfuerzo inspire acciones similares de otros para conservar el recurso más preciado.

"Esta iniciativa puede servir de ejemplo para todos, necesitamos cada vez más iniciativas como esta", sostiene Nagyapáti. "Retuvimos agua del balneario, pero retener cualquier tipo de agua, ya sea en un pueblo o en una ciudad, es una oportunidad enorme para recuperar agua".

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