Con la reducción de la vegetación en la mata atlántica, el bosque tropical situado entre Brasil, Paraguay y Argentina, la fauna de la que se alimentan los mosquitos también se desplaza, provocando que estos nos piquen más.
En una zona boscosa del litoral brasileño, los mosquitos que antes se alimentaban de una gran variedad de animales recurren cada vez más a la sangre humana. Los científicos sostienen que la destrucción de la biodiversidad del ecosistema obliga a los mosquitos a buscar nuevas fuentes para calmar su sed. Esta marcada preferencia por los humanos podría aumentar la transmisión de enfermedades víricas y provocar efectos adversos en la salud de quienes viven en la zona, señalan los investigadores.
¿Por qué los mosquitos buscan cada vez más a los humanos como fuente de alimento?
La mata atlántica se extiende a lo largo del litoral brasileño y alberga cientos de especies de aves, anfibios, reptiles, mamíferos y peces. Sin embargo, por la expansión humana, solo alrededor de un tercio de su superficie original permanece intacta. A medida que la presencia humana expulsa a los animales de sus hábitats, los mosquitos recurren cada vez más a las personas como fuente de alimento, según una nueva investigación publicada en la revista 'Frontiers in Ecology and Evolution'.
"Esta investigación es crucial porque, en un entorno como la mata atlántica con gran diversidad de hospedadores potenciales, la preferencia por los humanos aumenta significativamente el riesgo de transmisión de patógenos", señala Sergio Machado, coautor y investigador especializado en microbiología e inmunología en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).
Para su estudio, los investigadores utilizaron trampas de luz para capturar mosquitos en el área de Sítio Recanto Preservar y en la Reserva Ecológica del río Guapiacu, dos reservas naturales del estado de Río de Janeiro. En el laboratorio, se separaron para su análisis las hembras de mosquito repletas de sangre. Los investigadores extrajeron el ADN de esa sangre y emplearon la secuenciación para analizar un gen concreto que funciona como un código de barras único de cada especie de vertebrado.
Al comparar esos códigos de barras detectados en la sangre con una base de datos, los investigadores pudieron determinar de qué animal se había alimentado cada mosquito. De un total de 1.714 mosquitos capturados, pertenecientes a 52 especies, 145 hembras estaban repletas de sangre. Se pudieron identificar las ingestas de sangre de 24 de esos mosquitos: 18 procedían de personas y el resto de un anfibio, seis aves, un cánido y un ratón.
Los investigadores plantearon la hipótesis de que varios factores podrían influir en su preferencia por nuestra sangre. "El comportamiento de los mosquitos es complejo", explica el autor principal, Jeronimo Alencar, biólogo del Instituto Oswaldo Cruz en Río de Janeiro. "Aunque algunas especies de mosquito puedan tener preferencias innatas, la disponibilidad y la proximidad del hospedador son factores de enorme influencia".
Los estudios pueden ayudar a mitigar el riesgo de que los mosquitos transmitan enfermedades
En las zonas del estudio, los mosquitos transmiten diversos virus como la fiebre amarilla, dengue, zika, mayaro, sabiá y chikunguña, que provocan enfermedades que suponen una grave amenaza para la salud humana y pueden tener consecuencias adversas a largo plazo.
Investigar el comportamiento de búsqueda de alimento de los mosquitos es fundamental para comprender la dinámica ecológica y epidemiológica de los patógenos que transmiten, según los investigadores. La proporción relativamente baja de mosquitos repletos de sangre, algo menos del 7%, así como el bajo porcentaje de casos en los que se pudo identificar la ingesta de sangre, en torno al 38%, ponen de relieve la necesidad de estudios con más datos.
"Saber que los mosquitos de una zona muestran una marcada preferencia por los humanos constituye una alerta sobre el riesgo de transmisión", apunta Machado. "Esto permite acciones de vigilancia y prevención dirigidas (...) A largo plazo, puede conducir a estrategias de control que tengan en cuenta el equilibrio del ecosistema."