Consumir frutos secos a diario reduce el riesgo de muerte prematura y mejora la salud cardiovascular. Las nueces, avaladas por la FDA, destacan por su aporte de omega-3, mientras que los pistachos y almendras favorecen el control del peso y la vitamina E. Descubre cómo incluirlos.
El consumo de frutos secos se ha asociado a múltiples beneficios para la salud, entre ellos un menor riesgo de enfermedad cardiovascular y de muerte prematura. Los frutos secos son fuente de grasas insaturadas, fibra, proteínas vegetales, micronutrientes y antioxidantes.
Se ha relacionado un consumo habitual de frutos secos con una menor incidencia de enfermedad cardiovascular y cardiopatía coronaria, así como con niveles más bajos de colesterol LDL, el conocido como colesterol malo, y de triglicéridos, la grasa más frecuente en la sangre.
Debido a su alta densidad energética, muchas personas creen que los frutos secos hacen engordar, sin embargo ocurre lo contrario, ya que ayudan a controlar la saciedad y favorecen un peso saludable cuando se consumen con moderación.
Aunque el consumo global de frutos secos es beneficioso, no todos los tipos ayudan de la misma forma ni en la misma medida. Qué frutos secos son los más beneficiosos para la salud y cómo puede ayudar al organismo incorporarlos a la dieta.
Nueces pecanas
Incluir nueces pecanas dentro de una alimentación saludable puede mejorar marcadores clave relacionados con la salud cardiovascular, especialmente los lípidos en sangre, según una investigación reciente del Instituto de Tecnología de Illinois, en Chicago.
Las nueces pecanas aportan cantidades elevadas de polifenoles, un tipo de antioxidante, y otros compuestos bioactivos que potencian la actividad antioxidante y ayudan a reducir la oxidación de los lípidos.
Nueces
Las nueces son el único fruto seco que cuenta con una declaración de propiedades saludables aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en relación con la reducción del riesgo de enfermedad cardiaca.
Sus múltiples efectos beneficiosos se deben en gran parte a su elevado contenido de ácido alfa-linolénico (ALA), un ácido graso omega-3 de origen vegetal asociado a una mejor salud cardiovascular, cerebral y metabólica.
Ensayos clínicos han mostrado que el consumo de nueces en raciones superiores a 30 gramos diarios puede contribuir a reducir el colesterol LDL, conocido como colesterol malo.
Tradicionalmente asociadas a una mejor memoria, las investigaciones confirman que quienes consumen nueces obtienen mejores resultados en pruebas de memoria y velocidad de procesamiento.
Almendras
Las almendras concentran gran cantidad de nutrientes y resultan especialmente beneficiosas para la salud del corazón, el control del peso y la protección antioxidante.
Se sitúan entre los frutos secos con mayor contenido en fibra, que contribuye a la salud metabólica, cardiovascular, intestinal y general al facilitar la digestión, ayudar a controlar la glucosa en sangre y favorecer un microbioma equilibrado.
Además son una buena fuente de vitamina E, que actúa como antioxidante y protege las células del daño oxidativo. Las raciones diarias de entre 42 y 50 gramos son las que han mostrado efectos más favorables.
Pistachos
Los pistachos son ricos en antioxidantes y presentan una elevada proporción de proteínas en relación con su aporte calórico. Aportan vitaminas del grupo B y ácido fólico, esenciales para procesos celulares básicos como la reparación del ADN y la producción de glóbulos rojos.
Se encuentran entre los frutos secos con mayor contenido de valina, un aminoácido esencial que contribuye a la reparación y el crecimiento muscular.
Nueces de Brasil
Las nueces de Brasil, fruto del árbol Berthilletia excelsa originario de la selva amazónica, figuran entre las fuentes alimentarias más ricas en selenio, un mineral esencial que el organismo no puede producir ni almacenar en grandes cantidades.
El selenio actúa como antioxidante y contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunitario. En grandes cantidades las nueces de Brasil pueden resultar tóxicas, por lo que se recomienda limitar su consumo a una o dos piezas al día.