El cambio de color busca reducir la contaminación lumínica y su impacto en los animales nocturnos.
En Copenhague, la iluminación urbana a lo largo de una de las principales vías es roja, no blanca.
El cambio de color forma parte de un plan para reducir los efectos de la contaminación lumínica, especialmente sobre los animales nocturnos.
Las investigaciones han demostrado que la actividad de los murciélagos se ve obstaculizada por la luz blanca nocturna, mientras que la luz roja parece tener un efecto mínimo, similar a la oscuridad.
Las ciudades europeas instalan iluminación roja
En Gladsaxe, un proyecto del estudio AFRY Architects busca conciliar el desarrollo urbano con los objetivos medioambientales.
Se han instalado farolas LED rojas a lo largo de una carretera principal y de una superautopista ciclista para reducir al mínimo el impacto sobre las condiciones de vida de los murciélagos de una colonia cercana.
Ahora, 30 bolardos de un metro de altura a lo largo de la vía emiten un resplandor rojo.
Los bolardos se han colocado lo bastante separados entre sí como para que las especies más sensibles a la luz puedan cruzar la zona sin quedar expuestas como presas potenciales, pero manteniendo al mismo tiempo una iluminación suficiente para que vehículos y ciclistas circulen con seguridad.
Se han puesto en marcha proyectos similares en distintos puntos de Europa. En 2018, la localidad neerlandesa de Zuidhoek-Nieuwkoop se convirtió en la primera del mundo en instalar iluminación roja respetuosa con la fauna.
Reino Unido creó en 2019 su primer paso para murciélagos con 60 metros de iluminación roja a lo largo de la autovía A4440, cerca de la reserva natural de Warndon Woodlands, en Worcester.
La iluminación roja no tiene efectos negativos
En 2017, un grupo de investigadores logró medir por primera vez los efectos de la luz sobre distintas especies de murciélagos.
El equipo del Instituto de Ecología de los Países Bajos comprobó que los distintos espectros luminosos afectaban de manera desigual a la actividad de los murciélagos de vuelo lento y reacios a la luz en sus zonas de alimentación.
El experimento se llevó a cabo durante cinco años en ocho puntos de estudio situados en los bordes de bosques de zonas oscuras de los Países Bajos.
"Hemos comprobado que estos murciélagos son igual de activos con luz roja que en la oscuridad", explicó entonces en un comunicado el investigador principal, Kamiel Spoelstra. "La luz blanca y la verde, en cambio, reducen de forma considerable su nivel de actividad".
Los murciélagos cazan insectos por la noche porque apenas tienen competencia de otros animales y los depredadores no pueden verlos debido a la oscuridad.
La luz artificial blanca puede provocar alteraciones importantes en especies como el murciélago de Natterer o el murciélago orejudo pardo, que pueden sentirse más vulnerables frente a depredadores que cazan mediante la vista, como las rapaces nocturnas.
En cambio, los voladores más ágiles, como el murciélago pipistrelo, apenas se ven afectados por la luz adicional, según el estudio. De hecho, las farolas incluso les ayudan a capturar más insectos al atraerlos hacia zonas muy concentradas.
Los investigadores observaron que las especies de murciélagos de mayor tamaño, como el murciélago hortelano común y el nóctulo pequeño, vuelan lo suficientemente alto como para que la iluminación de las calles apenas les afecte.
La iluminación roja, una solución práctica
Los resultados fueron especialmente positivos porque las pruebas con iluminación roja se mantienen en condiciones reales. "Es perfectamente adecuada para su uso en carreteras rurales", señaló Spoelstra.
"Esto abre la puerta a limitar las perturbaciones causadas por la iluminación artificial exterior en espacios naturales, en situaciones en las que se considera deseable contar con luz".
Las luminarias LED también reducen el consumo de energía y requieren menos mantenimiento.