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El cambio climático triplica el riesgo de incendios devastadores en Argentina y Chile

ARCHIVO - Manuel Lagos acaricia a su perro mientras el fuego devora la vivienda familiar en Lirquén, Chile, el 18 de enero de 2026.
ARCHIVO - Manuel Lagos acaricia a su perro mientras el fuego arrasa la vivienda familiar en Lirquén, Chile, el 18 de enero de 2026. Derechos de autor  AP Photo/Javier Torres, File
Derechos de autor AP Photo/Javier Torres, File
Por Isabel Debre con AP
Publicado Ultima actualización
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Las sequías históricas y las temperaturas abrasadoras avivaron los incendios que arrasaron miles de hectáreas de bosque autóctono.

El cambio climático provocado por la actividad humana tuvo un impacto importante en los recientes y feroces incendios forestales que arrasaron partes de Chile y la región de la Patagonia argentina, al hacer hasta tres veces más probables las condiciones de riesgo extremo que llevaron a una propagación generalizada de las llamas que en un mundo sin calentamiento global, advirtió el 11 de febrero un equipo de investigadores.

El tiempo muy caluroso, seco y ventoso que alimentó el mes pasado los mortíferos incendios forestales en el centro y el sur de Chile fue aproximadamente un 200% más probable debido a las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por el ser humano.

A su vez, las condiciones de alto riesgo de fuego que siguen alimentando los incendios en el sur de Argentina fueron un 150% más probables, según World Weather Attribution, una iniciativa científica que investiga los fenómenos meteorológicos extremos poco después de que se produzcan.

Esa probabilidad no hará sino aumentar mientras la humanidad siga quemando combustibles fósiles y cubriendo el planeta con más gases que atrapan el calor, añadieron los investigadores.

Los incendios que arrasaron las regiones chilenas del Biobio y Ñuble a mediados de enero causaron la muerte de 23 personas, destruyeron más de 1.000 viviendas y otras construcciones y obligaron a decenas de miles de personas a huir de sus hogares. Todos tuvieron origen en la actividad humana, ya fuera por incendios provocados o por negligencia.

En el sur de Argentina, los fuegos originados inicialmente por rayos obligaron a evacuar a miles de turistas y residentes y arrasaron más de 45.000 hectáreas de bosque nativo, incluidas amplias zonas del Parque Nacional Los Alerces, un sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO donde hay árboles de 2.600 años.

Rastrear la huella humana en los desastres

El estudio, que confirma lo que se sospechaba ampliamente, aporta el primer análisis científico del papel del calentamiento global en la intensificación de algunas de las emergencias de incendios forestales más graves que han golpeado a Chile y Argentina en años.

Es el ejemplo más reciente de un subcampo emergente de la ciencia del clima conocido como atribución meteorológica, que evoluciona rápidamente ante la creciente demanda de información pública sobre cómo influye el cambio climático en los desastres naturales.

El informe de World Weather Attribution aún no ha sido sometido a revisión por pares ni publicado en una revista científica, pero se basa en métodos ampliamente aceptados, entre ellos el análisis de datos y simulaciones por ordenador para comparar el clima actual con los patrones meteorológicos del pasado.

"En líneas generales, podemos afirmar con bastante seguridad que el principal factor que explica este aumento del riesgo de incendios es el calentamiento causado por el ser humano", señaló en una rueda de prensa Clair Barnes, investigadora asociada de World Weather Attribution. "Se prevé que estas tendencias continúen en el futuro mientras sigamos quemando combustibles fósiles".

Los bosques secos y calurosos se convierten en un polvorín

Sequías récord y temperaturas abrasadoras crearon condiciones propicias para los incendios en Chile y Argentina, concluyó el estudio, mientras que las plantaciones monoespecíficas de árboles muy inflamables como los pinos facilitaron la propagación del fuego en ambas zonas. Estas especies invasoras han sustituido a ecosistemas nativos más resistentes al fuego en la región, convirtiendo matorrales y pastizales en yesca.

En la Patagonia argentina, la localidad de El Bolsón registró su temperatura más alta para un mes de enero, 38,4ºC. La localidad de Esquel, cerca del Parque Nacional Los Alerces, encadenó 11 días consecutivos de temperaturas máximas en enero, su segunda ola de calor más larga en 65 años. En Chile, las temperaturas previas a los incendios fueron altas, pero no llegaron a ser récord.

Los investigadores estiman que las precipitaciones estacionales de noviembre a enero, antes del periodo de máxima actividad de los incendios, fueron aproximadamente un 25% más débiles en Chile y un 20% menos intensas en la Patagonia argentina de lo que habrían sido sin un aumento de las temperaturas globales de al menos 1,3ºC desde la era preindustrial.

"Esto, unido a temperaturas superiores a la media, hizo que la vegetación estuviera sometida a un gran estrés, con una humedad del suelo muy baja", explicó Juan Antonio Rivera, investigador argentino y autor del estudio. "Una vez que comenzaron los incendios forestales... había combustible suficiente para que se extendieran y se mantuvieran en el tiempo".

La falta de recursos pasa factura

Chile ha incrementado en un 110% el presupuesto destinado a combatir los incendios forestales en los últimos cuatro años con el presidente de izquierda Gabriel Boric, lo que ha permitido mejorar la predicción de incendios y la inversión en nuevos equipos.

En Argentina, sin embargo, un duro programa de austeridad bajo el presidente de extrema derecha Javier Milei podría haber mermado la capacidad del país para responder a los fuegos, señalaron los investigadores, que mencionan recortes presupuestarios en los equipos de extinción, falta de planificación y desregulación de las actividades turísticas en los parques nacionales de la Patagonia.

Una denuncia que han reiterado a la agencia de noticias The Associated Press los Bomberos, guardas forestales y responsables de la gestión de emergencias. Milei, al igual que su aliado el presidente de Estados Unidos Donald Trump, ha negado que el cambio climático guarde relación con la actividad humana. Su oficina no respondió de inmediato a una petición de comentarios a primera hora del miércoles 11 de febrero.

"Por desgracia, con un Gobierno que no comprende el cambio climático ni su conexión con las actividades humanas, y donde la naturaleza es secundaria en la lista de prioridades, estas situaciones se agravan y los incendios forestales acaban teniendo un impacto mayor del que deberían", advirtió Rivera. "La situación sigue sin estar controlada".

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