Dos portugueses padecieron décadas de explotación laboral en España. Los casos revelados por la Policía Judiciaria evidencian que la trata de personas también golpea a ciudadanos portugueses y se ceba en los más vulnerables.
Durante 30 años, un ciudadano portugués vivió en situación de explotación laboral en España. Otro permaneció en las mismas condiciones durante 15 años. Ambos fueron rescatados en mayo de 2025, según informó un comunicado de la Policía Judicial portuguesa difundido a finales de junio de este año, con motivo de la operación 'Mãos Livres', traducido en español como 'Manos Libres'.
No es un caso aislado. También en junio de 2025, la operación 'Mãos Duras', traducido en español como 'Manos Duras', rescató a cinco víctimas de explotación laboral en la región de Logroño, igualmente en España. Dos años antes, la 'Operación Trabajador' permitió sacar a 15 portugueses de situaciones que las autoridades describieron como "esclavitud moderna" en el país vecino.
La idea de portugueses explotados, en algunos casos en situación de esclavitud, nos puede parecer una realidad muy lejana, pero los datos no dejan lugar a dudas. Aunque Portugal sea predominantemente un país de destino para la trata de seres humanos, también es un país de origen y de tránsito.
"Personas especialmente frágiles", "carencias económicas", "procesos de exclusión social" o "personas vulnerables" son expresiones que aparecen en todos los comunicados de la Policía Judicial para describir a las víctimas.
La vulnerabilidad, el principal blanco de las redes de trata
En una entrevista con 'Euronews', Nuno Gradim, técnico superior de la Comisión para la Ciudadanía y la Igualdad de Género (CIG), explica que este tipo de delito solo existe cuando "hay un marco de vulnerabilidad".
"Estas redes actúan sobre objetivos más fáciles, que requieren menos esfuerzo de persuasión, porque las personas viven procesos de enorme desgaste, falta de oportunidades, ausencia de ingresos o desempleo estructural", explica.
En el caso más reciente, de la operación 'Manos Libres', los dos hombres presentaban un déficit cognitivo, lo que los convirtió en objetivos más fáciles de reclutar y controlar durante tantos años, una situación que, "desde el punto de vista jurídico, supera ya el delito de trata de personas y pasa a configurar un delito de esclavitud", aclara Nuno Gradim.
Los datos más recientes muestran que la explotación laboral es el principal objetivo de la trata de seres humanos, sobre todo en los sectores de la agricultura, la construcción, la ganadería, la industria textil, la restauración, las actividades deportivas y el trabajo doméstico.
Según el RASI de 2025, el Observatorio de la Trata de Seres Humanos (OTSH) recibió 307 registros. Sin embargo, como cinco fueron clasificados como "no confirmados" y 97 como "no considerados por ONG u otras entidades", la muestra válida pasó a ser de 205 casos.
De esa muestra, 34 casos corresponden a víctimas portuguesas captadas en territorio nacional, 20 para explotación laboral en Portugal y 14 en el extranjero, sobre todo en los sectores de la agricultura y la viticultura, siendo España el principal país de destino. Las presuntas víctimas son mayoritariamente hombres adultos, de entre 26 y 64 años, añade el RASI.
Vulnerabilidades que alimentan la trata
Las personas con historial de consumo problemático de sustancias, como el alcohol, en situación de sinhogarismo o procedentes de familias muy desestructuradas siguen siendo las más señaladas por este tipo de delito.
"Las personas que son señaladas por nuestros equipos son, muchas veces, personas que han perdido, por algún motivo, a lo largo de su trayectoria, sus redes de apoyo y sus lazos familiares, y acaban viviendo un poco al margen", explica a 'Euronews' Vanessa Branco, psicóloga y coordinadora del equipo especializado de asistencia a víctimas de trata de seres humanos de la Delegación Norte de la Asociación para la Planificación de la Familia.
La asociación, con intervención social y comunitaria desde 1967, puso en marcha en 2008 una respuesta específica de apoyo a las víctimas de trata de seres humanos en Portugal, sobre todo para atender los casos de explotación sexual. Fue así la primera ONG portuguesa en ofrecer apoyo especializado y asistencia en este ámbito de la trata de seres humanos.
Vanessa Branco advierte de que nadie está completamente inmune a la trata de seres humanos y de que, en ocasiones, las situaciones de vulnerabilidad aparecen vinculadas a problemas sociales o contextos de crisis, como los conflictos armados. Recuerda, por ejemplo, que en 2012, debido a la crisis económica y a la elevada tasa de desempleo en Portugal, muchas personas fueron captadas mediante falsas ofertas de trabajo. Por eso, considera que la actual crisis de la vivienda puede también ser un factor que contribuya a agravar este fenómeno.
"Si una persona no tiene dónde vivir y le ofrecen un empleo con alojamiento incluido, puede aceptarlo. Y si ese trabajo y esa vivienda están en un lugar aislado, puede terminar en una situación de este tipo", alerta la psicóloga.
Señales de alerta
Salarios muy por encima de la media, alojamiento gratuito, transporte pagado y contratación inmediata. Son este tipo de promesas las que aparecen en los anuncios de estas redes de trata de seres humanos.
"Una de las principales señales de alerta es, claramente, una oferta de empleo que parece demasiado buena para ser verdad, con demasiadas ventajas, demasiadas facilidades, extremadamente atractiva y estimulante para quien busca trabajo", explica Nuno Gradim.
Otras señales de alerta pueden aparecer en una fase más avanzada del proceso de captación, como la firma de contratos en un idioma que la persona no comprende, la ausencia de contrato, viajar acompañada por otras personas en la misma situación o la oferta de pago anticipado de gastos como los desplazamientos. "Eso crea una deuda que facilita el control de la víctima por parte de los explotadores", aclara.
Nuno Gradim añade que muchas de estas señales pasan desapercibidas para las víctimas, que la mayoría de las veces solo se dan cuenta del fraude cuando llegan al destino y comprueban que el trabajo prometido no se corresponde con lo acordado o que "las condiciones son completamente diferentes. Por ejemplo, el salario puede incluso ser el mismo, pero luego hay que descontar la alimentación y el alojamiento, y acaban recibiendo una cantidad irrisoria."
La inteligencia artificial puede ser una nueva arma para los traficantes
Si antes la captación se hacía sobre todo mediante el boca a boca, a través de familiares, conocidos o amigos de amigos, hoy en día las redes sociales y la inteligencia artificial facilitan el contacto con posibles víctimas.
"El gran reto al que se enfrentan hoy las instancias internacionales y, en particular, Portugal y la Unión Europea, son las redes sociales y los medios tecnológicos. El recurso a la inteligencia artificial va a aumentar cada vez más la capacidad de estas redes para crear una apariencia de legitimidad, mediante páginas falsas extremadamente bien construidas", afirma Nuno Gradim.
El aviso es reforzado por Naciones Unidas. Con motivo del Día Mundial contra la Trata de Personas, que se celebra el 30 de julio, la UNODC lanza la campaña 'Trapped Behind the Scam' ('Atrapados en la estafa'), dedicada al uso de internet y de las plataformas digitales para reclutar víctimas para esquemas de fraude financiera también en línea.
"Ella creía que tenía control sobre la situación"
En la mayoría de los casos existe un patrón de mecanismos de control por parte de las redes de trata, que incluye restricción de la libertad de circulación, amenazas directas o indirectas, intimidación, violencia física y psicológica, retención de documentos y apropiación de los ingresos de las víctimas.
Hay situaciones que se prolongan durante años por el miedo a escapar y la presión psicológica constante. Vanessa Branco explica que hay casos especialmente complejos en los que la víctima desarrolla un vínculo traumático con el explotador, motivado por una historia de vida marcada por la desestructuración familiar, la falta de acceso a cuidados básicos o la ausencia de relaciones afectivas seguras.
"En algunas circunstancias, las personas que explotan son al mismo tiempo las personas que cuidan. Se genera un vínculo traumático: 'esta persona me obliga a trabajar, pero me da casa, me da comida y, sin ella, yo no tendría este apoyo'. Es esta la narrativa que empieza a construirse", explica, añadiendo que los explotadores "son muy hábiles" a la hora de alimentar esa percepción.
La psicóloga, que trabaja desde hace diez años en el ámbito de la trata de seres humanos en la Asociación para la Planificación de la Familia, afirma que ayudar a las víctimas a tomar conciencia del proceso de explotación sigue siendo uno de los mayores desafíos, sobre todo en el caso de los migrantes explotados en Portugal.
Muchas víctimas nunca han vivido en un entorno seguro, donde se sintieran protegidas, pudieran expresar sus opiniones o tomar decisiones sobre su propia vida. Por eso, a menudo se resisten cuando se les ofrece asistencia, porque no son capaces de imaginar una realidad distinta de la que siempre han conocido.
También el caso de una mujer mayor explotada en servidumbre doméstica durante varios años mostró cómo las víctimas desarrollan mecanismos psicológicos de defensa que les impiden reconocer la violencia de la que son objeto.
Se trataba de una mujer de algo más de 70 años que realizaba todas las tareas domésticas y cuidaba de los hijos de la familia. "Inicialmente fue señalada como una posible víctima de violencia doméstica", recuerda Vanessa Branco.
"Se tenía la percepción de que incluso los propios niños maltrataban a la señora, porque reproducían lo que veían hacer a sus padres, en una lógica de maltrato a la empleada del hogar. Además, nunca recibió ninguna remuneración por su trabajo y permaneció en estas condiciones durante muchos años", explica.
A pesar de ello, la víctima desarrolló la convicción de que controlaba la situación y de que podía imponer límites, "lo que no era cierto". La dificultad para reconocer la explotación hace que la lucha contra la trata de seres humanos sea especialmente compleja.
Dificultades para combatir la trata de seres humanos
La identificación de señales de alerta y la detección de posibles víctimas son también retos en la lucha contra la trata de seres humanos, ya que exige una fuerte cooperación transnacional entre las autoridades policiales y los investigadores de los distintos países.
"Cuando hay ciudadanos portugueses víctimas en el extranjero, se hace necesaria una cooperación transnacional, que implica un conjunto de mecanismos de interoperabilidad que tienen que estar garantizados. En el espacio de la Unión Europea existen instrumentos que permiten agilizar la coordinación entre las distintas fuerzas de investigación", explica Nuno Gradim.
Para Vanessa, la respuesta pasaría también por un escenario casi "utópico" en el que una sociedad más justa pudiera ofrecer los recursos y las soluciones necesarias a las personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad, reduciendo la probabilidad de que se produzcan estas situaciones.
"Trabajar en el sentido de una sociedad más justa, una sociedad que protege a las personas que lo necesitan, y un Estado social fuerte y robusto capaz de dar respuesta a los problemas sociales que van surgiendo", afirma.
Por otro lado, la sensibilización sigue siendo una herramienta muy potente. "Hablar de estos equipos, hablar de este delito, decir a las personas que esto existe, para que tengan cuidado consigo mismas y para que tengan también la capacidad de mirar a su alrededor e identificar posibles situaciones de victimización por este delito", concluye.
La prevención y la identificación precoz son fundamentales para sacar a las personas de situaciones de explotación. Portugal ha registrado avances en la lucha contra la trata de seres humanos, y ha sido felicitado recientemente por un grupo de expertos del Consejo de Europa sobre trata de seres humanos, GRETA. Sin embargo, también señaló la necesidad de mejorar la identificación de las víctimas y de facilitar el acceso a la asistencia jurídica y a una indemnización.
En Portugal, la Línea Nacional de Apoyo a Víctimas de Trata de Seres Humanos es el +351 964 608 288. Esta línea de emergencia de la Asociación para la Planificación de la Familia (APF) funciona 24 horas al día, siete días a la semana.