Francia amaneció con calles más tranquilas el miércoles, mientras los tractores que habían rodeado la Asamblea Nacional empezaban a abandonar París antes del amanecer. Los vehículos, conducidos por miembros de los sindicatos FNSEA y Jeunes Agriculteurs, habían entrado en la capital la mañana anterior para hacer valer sus reivindicaciones. Los agricultores aseguran que lidian con el aumento de los costes, la caída de los ingresos y normas que consideran injustas.
Mientras París se despejaba, la tensión se trasladó al sur. A última hora del martes por la noche, los agricultores entraron con tractores en el centro de Toulouse pese a una prohibición local. Unos 15 vehículos aparcaron cerca de edificios del Gobierno, bajo estrecha vigilancia de la Policía.
Los manifestantes volvieron a señalar la presión económica y el malestar por un acuerdo comercial previsto entre la Unión Europea y el Mercosur. Los líderes sindicales aseguran que estas acciones buscan mantener la presión sobre el Gobierno mientras continúan las negociaciones.