Los conductores de la capital de Myanmar se enfrentan a largas esperas en las gasolineras, mientras la junta militar impone estrictos cupos de combustible en medio de un desabastecimiento creciente.
Con los nuevos límites, las motocicletas solo pueden repostar ocho litros de combustible a la semana, mientras que los vehículos privados pueden obtener entre 35 y 45 litros según la cilindrada. Las restricciones obligan a los vecinos a hacer cola durante horas y alteran sus rutinas diarias.
En Naypyidaw, las colas de coches y motocicletas se extienden ante las gasolineras de toda la ciudad y evidencian la creciente frustración de unos ciudadanos que intentan seguir con su vida diaria pese a la escasez de combustible.