Acogida en el Hotel Amigo hasta el 8 de abril, la cita invita a los visitantes a descubrir insólitas piezas de chocolate inspiradas en el tema de 2026, "Placer en movimiento".
Trenes, cohetes, bicicletas, carruajes y globos aerostáticos, elaborados con chocolate negro, con leche y blanco, llenan la exposición y ponen de relieve cómo los chocolateros belgas están llevando la tradición estacional al terreno de la escultura y el diseño. La muestra refuerza además la reputación de Bélgica como uno de los países chocolateros más conocidos de Europa.
Creado por el maestro chocolatero Marc Ducobu hace cuatro años, Bel’Oeuf nació con la idea de reunir a los artesanos belgas y plantearles un desafío técnico y artístico. Algunas obras utilizan hasta 18 kilos de chocolate y pueden requerir hasta 25 horas de trabajo, aunque cada elemento es totalmente comestible.
La entrada cuesta 10€, y cada pieza se pone a la venta a partir de 900€, con los beneficios destinados a Télévie, una importante iniciativa belga de investigación contra el cáncer. Según los organizadores, la exposición lanza un mensaje positivo a los consumidores tras las tensiones en la cadena de suministro del cacao y las enfermedades en las plantaciones que alteraron los precios en 2024 y 2025.