Los medios estatales informaron de que el puente, situado cerca de Karaj, al oeste de Teherán, fue alcanzado cuando había personas bajo la estructura y a lo largo de la orilla del río. Vídeos grabados por testigos y difundidos en internet mostraban humo elevándose alrededor del puente y varias explosiones mientras la gente corría a ponerse a salvo.
El ataque reviste importancia porque aparentemente alcanzó una infraestructura civil en pleno día festivo, lo que aumenta la preocupación por el creciente coste humano de la guerra. Las autoridades iraníes señalaron que el puente B1 seguía en construcción y estaba previsto que se inaugurara en breve, sin que se hubiera registrado actividad militar en los alrededores. El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, condenó el bombardeo y afirmó que los ataques contra infraestructuras civiles reflejan un "colapso moral".
Más tarde, el presidente estadounidense, Donald Trump, difundió unas imágenes en las que aseguraba que se veía el colapso del "puente más grande" de Irán y advirtió de que habría "mucho más por venir". Los medios iraníes describen la estructura de 136 metros como uno de los puentes más altos de Oriente Medio. La verificación independiente de las imágenes exactas y del balance completo de víctimas sigue siendo complicada debido a las restricciones informativas en tiempo de guerra.