Organizada por Razom for Ukraine y la American Coalition for Ukraine, una instalación en el National Mall, cerca de Capitol Hill, exhibió 20.000 osos de peluche sujetos a una valla para representar a los niños ucranianos deportados o trasladados por la fuerza a Rusia desde la invasión de 2022.
La instalación pone de relieve la magnitud del problema, ya que las autoridades ucranianas y las estimaciones verificadas por Naciones Unidas sitúan en más de 19.000 el número de menores afectados, y reclama una acción internacional más contundente, incluidas sanciones y esfuerzos específicos para garantizar su regreso.
Al acto asistieron legisladores, activistas y la embajadora de Ucrania en Estados Unidos, Oksana Markarova, que subrayaron su importancia mientras la guerra sigue golpeando a la población civil, en especial a los niños separados de sus familias en las zonas ocupadas.
Los intervinientes señalaron que la instalación refleja el coste humano del conflicto, con algunos menores sometidos a procesos de asimilación forzosa. Las autoridades ucranianas informan de que más de 2.100 niños han regresado desde 2023 gracias a una iniciativa nacional dirigida por el defensor del pueblo Dmytro Lubinets.
Los activistas advierten de que muchos otros siguen en Rusia o en territorios ocupados, enfrentados a obstáculos legales y logísticos para poder volver. Los congresistas estadounidenses Paul Tonko y Jamie Raskin pidieron sanciones más severas contra los responsables. Los diplomáticos afirmaron que la instalación pretende recordar que el problema sigue vigente a pesar de los esfuerzos de mediación, incluidos los intercambios facilitados por Catar, y del escrutinio permanente de la Corte Penal Internacional.