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El Gobierno argentino ofrece diálogo para evitar otra huelga general

El Gobierno argentino ofrece diálogo para evitar otra huelga general
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REUTERS/Agustin Marcarian
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El gobierno argentino ha reabierto el diálogo con la Confederación General del Trabajo, el mayor sindicato del país, tras la demostración de fuerza de este miércoles, en la que Argentina quedó prácticamente paralizada. Fue la quinta jornada de huelga general del mandato de Mauricio Macri, que expira dentro de unos meses. No abrieron las escuelas, ni los bancos, ni la mayoría de edificios oficiales. El transporte público brilló por su ausencia. Los trenes permanecieron en vía muerta y cientos de vuelos fueron anulados. La huelga tuvo un coste de 900 millones de dólares, según la estimación oficial.

La protesta, que logró unir a la mayoría de los sindicatos argentinos, tiene como telón de fondo una severa crisis económica de la que el Gobierno Macri trata de salir con las dolorosas recetas de austeridad pactadas con el Fondo Monetario Internacional tras un préstamo multimillonario que evitó la quiebra del país. Los sindicatos exigen un cambio de rumbo:

"Creo que sobran motivos", espeta Guillermo Pacagnini, secretario general de la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud (Cicop). "Hay más de 5 millones de desocupados, más de un millón por debajo de la línea de la pobreza, los salarios pulverizados, las jubilaciones de miseria...", explicaba.

Un escenario que explota la oposición peronista a cinco meses de las elecciones presidenciales. La expresidenta Cristina Fernández, que se presenta como número dos del jurista Alberto Fernández, ya está haciendo campaña:

"Había trabajo, había educación, había futuro. Siempre me sigo preguntando qué fue lo que nos pasó para este presente tan dramático que estamos viviendo", afirmaba hace unos días ante miles de simpatizantes.

La mano tendida por Macri a los sindicatos menos radicales no implica un cambio en sus políticas económica, ya que tiene muy poco margen de actuación para hacer frente a los altos índices de paro e inflación que sufre Argentina, que lleva un año en recesión. La penitencia actual es por culpa de los pecados de Gobierno pasados, recuerdan desde el Ejecutivo, que acusa a la oposición peronista de utilizar a sus ramas sindicales con fines electorales.