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¿Por qué las coaliciones con la extrema derecha suelen acabar mal?

Pol Morillas es director del CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs)
Pol Morillas es director del CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs)
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En los países europeos en los que no se establece un cordón sanitario frente a partidos ultraderechistas como Vox, no es tan extraño que estas formaciones accedan al poder. Lo hacen a través de coaliciones y alianzas con otras formaciones políticas que, con frecuencia, han terminado mal. En busca de luz sobre este asunto, hemos hablado con Pol Morillas, director del patronato del CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs):

"Lo que suele suceder es que los partidos de extrema derecha no son socios fiables, en el sentido de que sus demandas estarán siempre por encima de lo que los Gobiernos o las instituciones pueden llevar a cabo. ¿Por qué? Porque muchas de sus propuestas son, en muchos casos, inconstitucionales con respecto a los sistemas en que se mueven. Por ejemplo, aquellos que abogan por salir de la Unión Europea. Eso tendría claramente un impacto en el sistema institucional. Por lo tanto, los partidos de extrema derecha nunca están del todo contentos a pesar de que formen parte de gobiernos o hayan dado su apoyo a gobiernos más de centro", explica Morillas.

REUTERS/Susana Vera
El partido ultraderechista Vox ha pasado de no tener representación parlamentaria a entrar en pactos de gobierno a nivel local y autonómicoREUTERS/Susana Vera

Otra característica de las alianzas con la ultraderecha es el contagio de su discurso al resto de formaciones afines. ¿Es contraproducente dejarlos entrar en los gobiernos?

"Depende de cada caso. Hay países en los que la presencia de la extrema derecha viene de mucho más allá en el tiempo de lo que es un país como España, por ejemplo, y por lo tanto, se han ensayado muchas fórmulas en función de cada contexto: dando apoyo parlamentario, formando parte del Gobierno, dando apoyo externo al Gobierno... Lo que sí sucede es que en España hemos pasado demasiado rápidamente, a mi entender, de lo que es la no presencia de la extrema derecha en el parlamento a lo que es la inclusión de la extrema derecha en pactos de Gobierno y, por lo tanto, normalizando totalmente su poder. Lo que en Europa se ha tardado muchos años en hacer, en el caso español se ha hecho muy rápido, y eso responde a la política de bloques, y, por lo tanto, tenemos que ver cuál es la mejor solución para tratar con la extrema derecha en cada uno de los países", afirma.

Agencja Gazeta/Slawomir Kaminski via REUTERS
La religiosidad del partido polaco Ley y Justicia, de Jaroslaw Kaczynski, le acerca a VoxAgencja Gazeta/Slawomir Kaminski via REUTERS

En el Parlamento Europeo, Vox se ha integrado en el grupo de Conservadores y Reformistas Europeos, que incluye a los nacionalistas flamencos que han apoyado al líder independentistas catalán Carles Puigdemont. ¿No es una incongruencia?

"En el caso del grupo del que va a formar parte Vox, efectivamente está la Nueva Alianza Flamenca, que, en la cuestión territorial tiene una posición muy distinta a la de Vox. Lo que pasa es que Vox ha escogido a ese grupo porque de él forman parte los polacos de Ley y Justicia, porque la cuestión de la religión, la Europa cristiana es algo que los une mucho respecto a este grupo polaco y que, en cambio, los diferencia mucho de Le Pen, más laica, o de Salvini, que tampoco ve en la religión católica su principal campo de batalla. Por lo tanto, Vox ha priorizado ese grupo más conservador en lo moral, porque se corresponde mucho con los mensajes que nacionalmente ha pasado en ese terreno", concluye Morillas.