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¿Cómo afecta la especulación en el mercado europeo de CO2 a la escalada de precios de la energía?

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Por Rafael Cereceda
Archivo. La subida de precios de los derechos de emisiones que pagan las industrias más contaminantes, se han sumado al efecto del precio del gas
Archivo. La subida de precios de los derechos de emisiones que pagan las industrias más contaminantes, se han sumado al efecto del precio del gas   -   Derechos de autor  Czarek Sokolowski/Copyright 2018 The Associated Press. All rights reserved.

¿En qué momento el discreto mercado europeo de los derechos de emisiones se ha convertido en un producto financiero que atrae masivamente a los inversores? ¿Hasta qué punto la transición energética es responsable de la crisis del precio de la energía en Europa? La Comisión Europea ha aceptado finalmente revisar el papel de las compras especulativas en la escalada del precio del carbono en el mercado europeo de CO2.

El mercado europeo del CO2 es un sistema de compraventa de cuotas de derecho a contaminar. La Comisión Europea establece el número de cuotas, cada vez más limitadas para incentivar la transición hacia energías más limpias. Y cuanto más caro sale contaminar, más caras son nuestras facturas de energía. Los derechos de emisiones suponen entre un 10% y un 20% de la factura, según distintos cálculos.

Varios países, entre ellos España, llegaron a la Cumbre Europea de Bruselas de octubre con la demanda de que se controle la especulación en el mercado europeo del carbono, cuyo precio se ha disparado hasta casi 65 euros por tonelada, casi el doble que a principios de año.

Para entender las claves de este mercado y su influencia en el precio de la energía hablamos con Gregory Idil, Senior Corporate Trader en Vertis, empresa especialista en el mercado europeo de cuotas de CO2 con presencia en todo el Continente.

¿Qué es el mercado europeo del carbono?

El Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE o EU ETS(EU Emissions Trading System) es la principal herramienta de la Unión Europea para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (regula, además del dióxido de carbono CO2, el óxido de nitrógeno N2O y los gases fluorados).

Hay un mercado internacional de emisiones de CO2 (el que se discute en las cumbres COP, entre otras), y otros mercados de emisiones regionales, pero el europeo es el sistema más ambicioso y el primero a nivel mundial.

Se puso en marcha en 2005 y se basa en una lógica de “permisos para contaminar” que unas 11.000 instalaciones especialmente contaminantes (centrales de energía, refinerías, cementeras, metalúrgicas…) deben obtener. Participan los 27 miembros de la UE, Islandia, Liechtenstein y Noruega. (El Reino Unido lo abandonó como parte del Brexit creando su propio sistema).

Se estima que el EU ETS cubre el 45% de las emisiones de la Unión Europea.

¿Cuándo empezó a subir su precio?

Algunas industrias reciben permisos gratuitos para contaminar, lo cual reduce el número de permisos disponibles. Como el objetivo es reducir las emisiones a lo largo del tiempo, las cuotas se van reduciendo.

Desde 2009 se fue acumulando un excedente de cuotas debido a la reducción de actividad económica por la crisis de 2008 y la compra de permisos de carbono en mercados internacionales.

Para contrarrestar una caída de precios que hacía poco interesante el mercado del carbono europeo (reduciendo el incentivo para no contaminar) se creó la Reserva de Estabilidad que, entre otras cosas, decide cuántos de los permisos excedentarios se van a subastar en el mercado.

Polonia llevó este mecanismo ante la Corte Europea de Justicia pero su demanda fue rechazada.

Según Gregory Idil la primera entrada de capital especulativo se produjo en torno a 2018, cuando la Unión Europea anunció la creación de la Reserva de Estabilidad, “que funcionaría de forma muy parecida a un banco central, regulando el número de derechos de CO2 en circulación”.

Los actores especulativos comprendieron que las cuotas de emisiones serían un mercado cada vez más escaso y por lo tanto rentable: “muchos actores especulativos, entre ellos fondos de inversión y bancos, decidieron tomar posiciones a largo plazo en este mercado comenzando a comprar enormes volúmenes de derechos de CO2” explica el especialista en el EU ETS. "Ahora hay más del triple de actores financieros no vinculados directamente con los derechos de emisión -no industriales- que en 2018", añade.

¿Por qué convertir las cuotas de emisiones en un producto financiero?

El mercado europeo del carbono siempre ha estado abierto a cualquier persona o entidad, no sólo a las empresas contaminantes, según explican fuentes de la UE consultadas por euronews. Idil asegura que es una cuestión de liquidez del mercado. La presencia de actores financieros es “necesaria para garantizar la liquidez en el mercado y facilitar el proceso de formación de precios. La ausencia de intermediarios financieros volvería este mercado ineficaz” explica.

En 2018 las cuotas de CO2 se convierten en un instrumento financiero más regulado por la Directiva sobre Mercados en Instrumentos Financieros (MiFID2). Según explican fuentes de la UE el objetivo era adaptarse al crecimiento del mercado del carbono, haciendo que todo el mercado quedara regulado por las reglas de los mercados financieros, incluidos los mecanismos contra los abusos de posición en el mercado o el blanqueo de dinero.

“Siempre ha sido un mercado abierto a los inversores o la banca y otros actores no implicados en los mercados de emisiones pero ¿Había incentivos para entrar en ese mercado? No demasiados.” asegura Idil.

Muchos sitios web proponen guías para inversores como se hace con todos los demás productos financieros y mercancías.

¿Cómo se han generado los recientes movimientos especulativos?

En septiembre de 2020, con los precios todavía remontando lentamente del "bajón" del confinamiento por la COVID-19, la Unión Europea anuncia su ambicioso plan para multiplicar los recortes de emisiones hasta un 55% en 2030 “en lugar del 40% que estaba previsto”. Idil detalla que la Comisión recibió el encargo de crear la legislación necesaria para reducir las emisiones más rápido de lo previsto.

“Esta acción política implicaba que la oferta de derechos de emisión en el mercado se reduciría aún más a largo plazo. Naturalmente, esto animó a nuevos agentes financieros a tomar posiciones especulativas, ya que la demanda de derechos de emisión debería aumentar. Este impulso especulativo, así como una serie de acontecimientos en los mercados energéticos, y en particular en el del gas, han hecho que los precios superen hoy los 60 euros por derecho de emisión de CO2”comenta Idil.

La Unión Europea ha rechazado de forma continuada las llamadas de países como España y Polonia a tomar medidas excepcionales, argumentando que la intervenciones arbitrarias afectarían a la fiabilidad del mercado de cara a los inversores y quitarían incentivos para invertir en tecnologías menos contaminantes.

Sin embargo en el actual contexto de crisis de precios, Bruselas ha aceptado revisar el papel de los actores especulativos y tiene en sus manos el artículo 29.1 que permite a la Comisión intervenir cuando el precio del CO2 se dispara al triple de la media de los últimos dos años, aunque en este momento no se da este caso.

Virginia Mayo/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved
Rueda de prensa de la comisaria europea de Energía Kadri Simson, en la que se anunció un paquete de medidas para paliar los efectos de la crisis en los más vulnerables.Virginia Mayo/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved

¿Cómo influye el precio del CO2 en las facturas energéticas del consumidor?

La cuestión es compleja. “Según algunos estudios hablamos del 10% de la factura de electricidad. El alza de precios actuales es atribuible en un 90% al alza de los precios del gas. Finalmente el alza del CO2 tiene un papel relativamente pequeño respecto al iceberg de los precios del gas” dice Idil.

El cálculo es similar al que nos dan las fuentes europeas que hemos consultado. Precisan que si bien el precio de la tonelada de CO2 ha aumentado unos 30€ desde principios del año, esto se traslada a 10€/MWh para la electricidad producida por gas y 25€/MWh para la producida por carbón. En cambio “el coste adicional del aumento del precio del gas para producir electricidad es de unos 90 euros/MWh”, aseguran.

Un informe del Banco de España este verano estimaba en 1/5 de la factura el impacto de los precios de los derechos de emisión, esto es, un 20%.

Trading Economics
Evolución del precio del gas en los últimos 6 mesesTrading Economics

La electricidad es especialmente sensible al aumento del precio de las emisiones de CO2 porque el mercado eléctrico europeo fija el precio en base a las últimas tecnologías utilizadas para generarla, que suelen ser las más contaminantes, y las que pagan más cuotas de emisiones.

Y por supuesto esto acaba repercutiendo en la factura.

Por la misma razón el aumento continuado del precio del gas, utilizado durante los "picos" de demanda de electricidad, afecta de forma directa al precio de la electricidad y acaba repercutiendo en nuestros bolsillos.

También hay diferencias entre países, por su infraestructura energética. España es uno de los que tiene una mayor volatilidad de precios.

Por un lado, el objetivo mismo de este mercado de emisiones es ir hacia precios altos. La lógica es que generan ingresos para los estados e incentivan la reducción del consumo de energías fósiles. Sin embargo en el estado actual de precios y con las repercusiones en todos los bolsillos el mercado del carbono resulta impopular pese a sus "buenas intenciones" climáticas.

La guerra del mercado europeo de emisiones

El mercado europeo del carbono está en el punto de mira de muchos por razones diversas. España o Dinamarca denuncian la entrada del capital especulativo, pero defienden su validez como herramienta para descarbonizar la economía. Otros países como Hungría o Polonia, muy dependiente del carbón, ponen en duda su validez. El primer ministro húngaro Viktor Orban ha dicho recientemente que los planes de Bruselas “matarán la clase media”.

Algunos Gobiernos denuncian que el alza de precios está golpeando con especial fuerza a los hogares más amenazados por la pobreza energética. Los consumidores nos preguntamos qué proporción del aumento de precio del carbono está incrementando el precio de las desorbitadas facturas energéticas.

Los industriales europeos, algunos de ellos obligados a cerrar por el elevado precio de la electricidad, piden más cuotas de carbono y los lobbies de los combustibles fósiles aprovechan la coyuntura para clamar contra este estricto sistema.

La Comisión defiende que es un instrumento eficaz para desincentivar el recurso a energías fósiles.

La reforma del mercado del carbono queda entre paréntesis

En este contexto y para alcanzar los ambiciosos objetivos de 2030, la Comisión propuso a mediados de julio recortar los derechos de emisión gratuitos del transporte aéreo, integrar el transporte marítimo en el sistema y, sobre todo, crear un segundo sistema de emisiones para el transporte por carretera y la calefacción de edificios.

El proyecto, que ya era criticado por algunos estados miembros, ahora se ve aún más fragilizado por el alza de los precios energéticos.

El debate es altamente político “es un mercado totalmente político” concluye Gregory Idil.

La batalla divide a quienes lo consideran un instrumento eficaz, liderados por el vicepresidente de la Comisión y encargado de la Transición Energética Frans Timmermans, quienes quieren tumbarlo como Hungría y a media voz Polonia y quienes aceptan la idea del mercado de carbono pero rechazan que los especuladores puedan distorsionar hasta este punto los precios, que es la posición de España.

Los países más “rigoristas” como Alemania y Holanda se niegan a cambiar las reglas del mercado por una situación que consideran transitoria.

La pelota está una vez más en el tejado de la Comisión.