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La Comisión Europea recorta la previsión de crecimiento de la UE y espera que la inflación siga cayendo

Banderas europeas ante la Comisión Europea
Banderas europeas ante la Comisión Europea Derechos de autor Canva
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Por Piero Cingari
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Este artículo se publicó originalmente en inglés

La economía de la UE entró en 2024 con escaso impulso. La Comisión Europea rebajó su previsión de crecimiento al 0,9% para la UE y al 0,8% para la eurozona. Aunque se espera que las tasas de inflación disminuyan más de lo previsto, los retos persisten.

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Tras escapar por los pelos de la recesión a finales de 2023, la economía de la Unión Europea ha entrado en 2024 con menos vigor del previsto, según confirma la Comisión Europea en sus últimas previsiones económicas de invierno.

Las nuevas previsiones apuntan a una rebaja de las perspectivas de crecimiento para el año, que ahora se cifran en un modesto 0,9% en la UE, lo que supone un descenso respecto al 1,3% previsto anteriormente, con un ajuste similar en la previsión de la zona euro, que pasa del 1,2% anterior al 0,8%.

Resurgimiento en el horizonte

La Comisión destaca que se vislumbra un resurgimiento gradual en la segunda mitad de 2024, impulsado por la disminución de las presiones inflacionistas, el aumento previsto de los salarios reales y la solidez del mercado laboral, que estimulará el gasto de los consumidores.

En 2025 se espera un repunte, con un crecimiento previsto del 1,7% en la UE, sin cambios respecto a las previsiones de otoño, y del 1,5% en la eurozona, por debajo del 1,6% anterior.

Se prevé que la inflación disminuya más rápidamente de lo previsto. El Índice Armonizado de Precios de Consumo (IAPC) de la UE disminuirá más rápidamente, pasando del 6,3% en 2023 al 3% en 2024, y al 2,5% en 2025.

La zona euro refleja esta tendencia, con unas tasas de inflación que pasarán del 5,4% en 2023 al 2,7% en 2024 y al 2,2% en 2025. La previsión de inflación de la eurozona para 2024 se ha revisado a la baja, del 3,2%, mientras que la de 2025 se ha mantenido sin cambios.

Se prevé que la inversión reciba un impulso gracias a la mejora de las condiciones crediticias y a la puesta en marcha del Mecanismo de Recuperación y Reactivación. También se espera que el comercio, cuyo rendimiento fue inferior al del año pasado, vuelva a niveles normales con los socios extranjeros.

Riesgos económicos emergentes

A pesar de algunos signos alentadores, la Comisión Europea sigue atenta a los riesgos económicos que se avecinan, como la supresión gradual de los regímenes de apoyo a la energía, las fricciones geopolíticas persistentes y la posible escalada de los conflictos de Oriente Medio que afectan a las rutas comerciales del Mar Rojo.

La caída de la inflación fomenta las expectativas de relajación de la política monetaria

A principios de 2024, algunos segmentos del mercado han registrado tipos de interés más bajos, lo que indica una posible inflexión en los volúmenes de préstamos bancarios en los próximos meses, tras un año flojo.

Los mercados ya están valorando un posible cambio de política monetaria por parte del Banco Central Europeo (BCE), con anticipaciones de un recorte de tipos ya en el segundo trimestre de 2024 y recortes acumulativos cercanos a los 200 puntos básicos en el horizonte de previsión.

Sin embargo, la Comisión advierte de la elevada volatilidad de los tipos de interés, lo que sugiere que los mercados siguen lidiando con la incertidumbre hasta que el BCE se comprometa con una senda definida de relajación monetaria.

La gran potencia económica de Europa se enfrenta a desafíos

Los indicadores de sentimiento económico de Alemania siguen siendo desconcertantes, con las cifras de enero alcanzando mínimos no vistos desde la crisis de COVID-19, lo que sugiere una débil actividad económica para la primera mitad de 2024.

Tras una contracción de la producción del 0,3% en 2023, se espera que la economía alemana sólo registre un modesto aumento del 0,3% en 2024, una revisión a la baja respecto al 0,8% previsto anteriormente en otoño. La proyección para 2025 se mantiene constante en un crecimiento del 1,2%.

La escasez de mano de obra representa un cuello de botella para la actividad económica, mientras que también es improbable una recuperación impulsada por el comercio en medio del estancamiento de la dinámica de las exportaciones y las importaciones. En un tono más optimista, las condiciones de financiación del mercado se han suavizado recientemente, con expectativas de un alivio continuado facilitado por unos préstamos bancarios más accesibles.

Trayectorias divergentes entre los Estados miembros

En 2024, se prevé que todas las economías de la UE crezcan, aunque las disparidades son notables. Se espera que el PIB de varias economías pequeñas aumente entre un 2% y un 3% en 2024, en contraste con las economías más grandes, que probablemente se enfrenten a más retos.

Las perspectivas de crecimiento de Francia se han revisado a la baja, pasando de una previsión inicial del 1,2% para 2024 al 0,9%, y la previsión para 2025 también se ha rebajado ligeramente al 1,3%. La previsión para Italia en 2024 se ha reducido al 0,7%, mientras que la proyección para 2025 se mantiene sin cambios. Las previsiones económicas para España tanto para 2024 como para 2025 se han mantenido sin cambios.

Malta encabeza la clasificación de crecimiento de la zona euro, con un sólido 4,6% en 2024 y un 4,3% en 2025, seguida de Chipre y Croacia. Fuera de la eurozona, Rumanía se sitúa a la cabeza con un crecimiento previsto del 2,9% en 2024, mientras que se prevé que Hungría experimente el crecimiento más sustancial en 2025, con un 3,6%.

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