Los caficultores han instado a los gobiernos a tomar medidas para proteger las cosechas ante los crecientes periodos de calor extremo.
El cambio climático amenaza el suministro mundial de café y dispara los precios para los consumidores, mientras los agricultores en dificultades reclaman a sus gobiernos que actúen con rapidez.
Climate Central, un grupo independiente de científicos y comunicadores, ha analizado las temperaturas entre 2021 y 2025 y las ha comparado con un mundo hipotético sin contaminación por carbono. Concluye que el cambio climático provocado por el ser humano está empujando las temperaturas por encima del "umbral de daño al café" de 30ºC en las principales regiones productoras de café del mundo.
Los cinco principales países productores de café, Brasil, Colombia, Etiopía, Indonesia y Vietnam, sufrieron cada uno 57 días adicionales de calor dañino al año debido al cambio climático. En conjunto, suministran el 75 por ciento del café mundial.
Cómo afecta el cambio climático al café
Cuando las temperaturas superan los 30ºC, los cafetos sufren estrés térmico que puede reducir los rendimientos, afectar a la calidad del grano y aumentar la vulnerabilidad de las plantas a las enfermedades.
Todo ello reduce la oferta y la calidad del café y contribuye a encarecerlo en todo el mundo. La mayor parte del café que importa la UE procede de Brasil (34%) y Vietnam (24%), dos países duramente golpeados por el calentamiento impulsado por los combustibles fósiles.
Las cosechas más pequeñas y los precios más altos afectan sobre todo a los pequeños productores, que representan en torno al 80% de los caficultores del mundo. Pese a ello, estas pequeñas explotaciones solo recibieron el 0,36 por ciento de la financiación necesaria para adaptarse a los efectos del cambio climático en 2021.
Según Climate Central, el coste medio de adaptación para una explotación de una hectárea es de 2,19 dólares al día (unos 1,85€), menos que el precio de una taza de café en muchos países.
"Casi todos los grandes países productores de café están registrando ya más días de calor extremo que pueden dañar las plantas, reducir los rendimientos y afectar a la calidad", explica la doctora Kristina Dahl, de Climate Central.
"Con el tiempo, estos impactos pueden propagarse desde las fincas hasta los consumidores, afectando directamente a la calidad y el precio del café que tomamos cada día."
Dahl advierte de que, aunque este análisis se centra solo en el café, el cambio climático está golpeando también a otros cultivos y agricultores. Asegura que esto tendrá un 'efecto dominó' en los precios de los alimentos y en los medios de vida en todo el mundo.
Los caficultores que luchan contra el calor extremo
"Los caficultores de Etiopía ya están viendo el impacto del calor extremo", afirma Dejene Dadi, director general de Oromia Coffee Farmers Cooperatives Union (OCFCU), una cooperativa de pequeños productores que es uno de los mayores productores y exportadores de café del país.
"El arábica etíope es especialmente sensible a la luz solar directa. Sin sombra suficiente, los cafetos producen menos granos y se vuelven más vulnerables a las enfermedades".
"Para salvaguardar el suministro de café, los gobiernos tienen que actuar frente al cambio climático. También deben colaborar con los pequeños caficultores e invertir en ellos y en sus organizaciones para poder ampliar las soluciones que necesitamos para adaptarnos."
Dadi explica que la Unión está distribuyendo cocinas de bajo consumo que reducen la necesidad de leña y ayudan a proteger las zonas forestales que actúan como refugios naturales para el cultivo del café.
"El cultivo del café forma parte de nuestro patrimonio cultural y los cafetos son símbolos de continuidad y orgullo", añade. "Etiopía es la cuna del café y los caficultores etíopes son clave para proteger su futuro."
Eugenio Cifuentes, colombiano, lleva 25 años cultivando café y es cofundador de la Asociación Colombiana de Productores de Café Orgánico. Asegura que los caficultores colombianos luchan contra el calor, la sequía y las lluvias torrenciales y necesitan con urgencia financiación para adaptarse al cambio climático.
Cifuentes sostiene además que el país necesita apoyo para abandonar los monocultivos, que dependen en gran medida de fertilizantes y pesticidas químicos para producir un solo cultivo, y centrarse más en cómo puede ayudar la naturaleza a reforzar la resiliencia climática.
"En mi finca se ven y se sienten los beneficios de haber plantado árboles para proteger el café del calor", añade. "En 2024, un año caluroso y seco, el efecto refrescante de estos árboles ayudó a mantener la calidad y la cantidad de la producción, mientras que las fincas vecinas de monocultivo tuvieron serios problemas de calidad."
En los Ghats occidentales de India, Sohan Shetty, que gestiona varias fincas de café ecológico de sombra ricas en biodiversidad, también está observando un aumento de las temperaturas y lluvias "erráticas".
La floración prematura suele traducirse enmenos cerezas o de peor calidad y puede provocar una maduración desigual. "Es bastante habitual ver a los productores detener la cosecha porque parte de sus plantas ha florecido", señala Shetty.
"El café prospera con el equilibrio"
Para Akshay Dashrath, cofundador y productor en South India Coffee Company, en Karnataka, el cambio climático no es solo algo que se prevea, es un factor que miden cada día.
"Nuestros sensores sobre el terreno muestran periodos más largos de altas temperaturas diurnas, noches más cálidas y una pérdida de humedad del suelo más rápida que la que históricamente ha soportado el café aquí", explica Dashrath.
"El café es un cultivo que prospera con el equilibrio, necesita sombra, humedad y periodos frescos de recuperación. A medida que ese equilibrio se estrecha, fincas como la nuestra y las de nuestros socios tienen que adaptarse con rapidez mediante una mejor gestión de la sombra, la salud del suelo y la resiliencia hídrica."