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Grupos de ayuda a las víctimas alertan del auge de la violencia de extrema derecha en Alemania

 Simpatizantes de la AfD ondean banderas frente a la Puerta de Brandemburgo en Berlín, Alemania.
Simpatizantes de la AfD ondean banderas frente a la Puerta de Brandemburgo en Berlín, Alemania. Derechos de autor Markus Schreiber/Copyright 2018 The AP. All rights reserved.
Derechos de autor Markus Schreiber/Copyright 2018 The AP. All rights reserved.
Por Euronews
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Este artículo se publicó originalmente en inglés

La violencia contra los políticos acapara los titulares, pero los casos de racismo cotidiano y los ataques antisemitas hacen que los centros alemanes de asesoramiento a las víctimas den la voz de alarma. Euronews viajó a Turingia para hablar con una víctima de la violencia neonazi.

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Los ciudadanos alemanes han sido testigos de un aumento de la violencia de extrema derecha, racista y antisemita, que ha alcanzado niveles sin precedentes desde 2013.

El grupo de apoyo a las víctimas 'ezra' sostiene que existe una relación directa entre el aumento de la violencia de extrema derecha y el apoyo al partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que actualmente ocupa el segundo lugar en las encuestas nacionales, y se espera que obtenga un amplio respaldo en las próximas elecciones en tres Estados del este de Alemania.

Mayar, un enfermero de 20 años que huyó de Siria durante la guerra, y vive en Alemania desde hace casi nueve años, tiene un fuerte sentimiento de identidad alemana, ya que creció en el país. Compungido, relata el momento de la agresión sufrida.

"El agresor me insultó y luego me golpeó. Después, trató de estrangularme. Me empujó contra el vagón de tren, y luego trató de estrangularme. Me apretó la garganta con los dedos pulgares. Sus acciones fueron inhumanas. No solamente pretendía herirme, su intención era, claramente, causarme graves daños".

Mayar afirma que el agresor es un "conocido neonazi, famoso por sus delitos". A pesar de no ser ni la primera ni la última vez que el autor comete una agresión violenta, su acto se saldó con una pena condicional.

Mayar afirma que la agresión le afectó mucho. "Durante el día, las cosas pueden ser normales. Puedo seguir viviendo mi vida, pero en realidad, me resulta difícil salir de casa por la noche. Sobre todo, donde vivo, en ese lugar", explica.

Según Mayar, su zona es "muy conocida por los extremistas de derecha". Así, añade: "No puedo salir siempre que quiero. Soy muy precavido con esas cosas, y la palabra 'seguridad' me falta cuando se trata de salir por la noche".

Mayar es testigo directo del aumento del racismo en Alemania. "Ha empeorado en los últimos tiempos. Desde hace un año, noto que se ha vuelto mucho, mucho más común. Ahora se ve muy a menudo en la calle. En mi caso, por término medio, cada dos semanas, una o dos, yo mismo formo parte de esos casos en la calle, o soy testigo de ellos. También en Internet me resulta cotidiano observar racismo", afirma. El enfermero originario de Siria lo achaca al aumento del apoyo a la AfD, que ha sido calificada de extremista por un tribunal alemán.

"Cada vez que pienso que en algún momento, en el futuro, podrían deportarme, solamente, porque vengo de un país diferente, aunque crecí aquí, me produce tristeza. Esto me asusta y me hace sentir como un extraño. De vez en cuando me pregunto: ¿Formo parte de los árabes? ¿Soy demasiado alemán? Por otro lado, ¿resulto demasiado árabe para los alemanes? No es una sensación agradable, desde luego que no", concluye.

En enero se desencadenaron protestas masivas en todo el país cuando se supo que miembros de la AfD habían celebrado una reunión secreta con figuras de la extrema derecha alemana y austriaca, entre ellas el líder neonazi del movimiento identitario Martin Sellner, para debatir un plan de "emigración forzosa". Las cifras hablaban de deportar a cientos de miles de personas, a veces ciudadanos alemanes nacionalizados, a sus países de origen.

Aunque las cifras publicadas por la Asociación de Centros de Asesoramiento para Víctimas de la Violencia de Derechas, Racista y Antisemita sitúan el número de agresiones en la cifra récord de 3.384, este número es solamente la punta del iceberg. No todos los delitos se denuncian a la Policía ni a los centros de ayuda a las víctimas, y las cifras proceden de 11 de los 16 Estados federados.

Algunas sentencias pueden tardar años en dictarse, según los grupos de apoyo

El portavoz de 'ezra', Franz Zobel, afirma que existe una relación directa entre el aumento de la violencia y el apoyo a la AfD. "Aquí ha habido un fuerte aumento, sobre todo, en el distrito de Sonneberg. Ese es el distrito en el que un político de la AfD fue elegido administrador del distrito por primera vez, y allí experimentamos un aumento masivo de la violencia de derechas", afirma.

Zobel hace referencia a un estudio representativo del profesor Dancygier, de la Universidad de Princeton, que sugiere que entre el 38,7% y el 42,5% de los partidarios de los delitos de odio votarían a la AfD.

Sin embargo, Zobel también señala que el aumento de los ataques no se limita a Turingia, ni siquiera a Alemania.

"La AfD y otros partidos de extrema derecha en Europa están muy bien conectados y, por lo tanto, suponen la mayor amenaza para la Unión Europea, y también para la idea de Europa y para la gente, porque lo experimentan. Este fortalecimiento no se da solamente en Alemania, o en Alemania del este, sino que lo vemos en toda Europa".

Zobel también afirma que muchos simpatizantes de la AfD "simplemente se sienten legitimados para golpear a alguien", y subraya los casos de políticos de la AfD que han agredido, ellos mismos, a personas.

Según el medio de investigación Correctiv, "48 representantes y empleados de la AfD a nivel de distrito, estatal y federal se han visto implicados, recientemente, en actos violentos".

Al parecer, 28 de estos políticos han sido condenados por un tribunal o se han dictado órdenes penales contra ellos, y 14 siguen políticamente en activo.

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Al menos otros cinco representantes de la AfD están siendo investigados, y algunos de los casos implican agresiones físicas e incitación al odio.

"Aquí", dice Zobel, "los agresores saben que no hay circunstancias que les amenacen. Si las hay, se producen al cabo de los años y con penas leves. Entonces, no tienen que responder del motivo político que hay detrás de su inhumana actitud".

Zobel señala que Turingia tiene un problema con el poder judicial, y que muchas de las sentencias son muy leves.

"Tenemos juicios que duran ocho años hasta que, al final, hay una condena. Otro problema es que los motivos rara vez se reconocen. Así que, en las sentencias rara vez se vuelve a encontrar que se trata, por ejemplo, de un delito racista".

En el caso de Mayar, por ejemplo, la sentencia tardó varios años en dictarse.

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"En el caso que nos ocupa, por ejemplo, se trata de un neonazi que forma parte de la escena neonazi organizada. Ya se le han imputado más de diez delitos anteriormente, se le ha multado repetidamente, y ahora, al final, se le vuelve a imponer una pena condicional", afirma el portavoz de 'ezra'.

"Esto anima a los autores a cometer actos violentos de derechas y racistas, porque sin consecuencias, los autores se sienten seguros", indica.

Según el diario 'Taz', los jueces del distrito de Gera, en Turingia, mantienen estrechos vínculos con políticos de la AfD, tanto a nivel local como nacional, y citan estadísticas en las que los jueces deciden a favor de los solicitantes de asilo en porcentajes de un único dígito. Los jueces niegan tener prejuicios de derechas.

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