Los vecinos de Alepo abandonaron Ashrafieh y Sheikh Maqsud durante una pausa en los combates, llevando sus pertenencias y buscando zonas más seguras.
Los enfrentamientos, iniciados el martes, son los más graves en meses entre las fuerzas gubernamentales y las Fuerzas Democráticas Sirias, lideradas por los kurdos.
Al menos nueve personas han muerto, entre ellas civiles, y ambos bandos se culpan mutuamente del bombardeo de zonas residenciales.
La violencia llega mientras se estancan las negociaciones sobre un acuerdo de marzo para integrar las fuerzas kurdas en el Ejército nacional. Pese a las reuniones en Damasco, las autoridades admiten escasos avances, y los civiles quedan atrapados entre fuerzas rivales en una ciudad ya marcada por años de guerra.