Se celebró una ceremonia católica privada en la iglesia de Notre-Dame-de-l'Assomption, a la que asistieron familiares cercanos, amigos y personalidades vinculadas a su vida y a sus causas.
Fuera, la gente llenó las calles estrechas y aplaudió al paso del coche fúnebre, mientras otros siguieron la ceremonia en pantallas instaladas en el puerto. A lo largo del día, los actos se centraron en su férrea defensa de los animales, junto a recuerdos de su carrera cinematográfica y de la libertad que llegó a simbolizar en los años sesenta.
Más tarde fue enterrada en una ceremonia privada en el cementerio marino con vistas al Mediterráneo, junto a miembros de su familia. Después se celebró un homenaje público, que reflejó tanto la admiración por su obra como las divisiones que marcaron su vida pública.