La tormenta Harry ha azotado esta semana varias zonas del Mediterráneo, dejando a su paso inundaciones y daños. En Malta, los vecinos se despertaron el martes con árboles caídos y edificios dañados, y localidades costeras como Marsascala, Sliema y Birżebbuġa quedaron golpeadas por vientos fuertes y un mar muy agitado.
En la isla italiana de Lipari, olas gigantes rompieron contra el paseo marítimo, obligando a cierres e interrumpiendo los servicios de barco. Más al norte, Córcega registró trombas de agua que desbordaron los ríos, inundando partes de la isla tras la caída de más de 200 milímetros en un solo día.
En Cataluña, olas de hasta seis metros golpearon las playas, mientras la lluvia intensa inundó calles en Girona, lo que cerró una semana de tiempo muy revuelto en el Mediterráneo.