En la localidad de Ouled Ameur, los vecinos huyeron después de que los altavoces de la mezquita advirtieran de que las aguas desbordadas se acercaban. Más de 150.000 personas han sido evacuadas en una semana, según las autoridades.
Cerca de Kenitra, unas 40.000 personas evacuadas viven ahora en hileras de tiendas azules. Algunas fueron rescatadas de los tejados, otras en barco o en helicóptero.
Hasta ahora han muerto cuatro personas, entre ellas un menor de 2 años, y una persona sigue desaparecida. Las familias hacen cola para recibir atención médica mientras esperan poder regresar a sus casas.
Muchos aseguran que lo más duro es el miedo a que las inundaciones puedan repetirse.