Alemania se convirtió el sábado en el principal punto de reunión de la oposición iraní, cuando más de 200.000 personas se congregaron en Múnich para apoyar a Reza Pahlavi. La multitud marchó con banderas iraníes anteriores a 1979, con el emblema del león y el sol, hizo sonar tambores y coreó consignas como "Cambio, cambio, cambio de régimen" mientras dirigentes de todo el mundo se reunían muy cerca en la Conferencia de Seguridad de Múnich.
La Policía de Múnich confirmó la afluencia masiva, muy por encima de las previsiones iniciales y el doble de la cifra barajada por los organizadores, 100.000 personas.
Pahlavi, en el exilio desde hace más de cuatro décadas como hijo del último sah de Irán, intervino en el marco de la conferencia mediante una rueda de prensa y un encuentro público, y presentó las movilizaciones como un "llamamiento global a la acción" para amplificar las voces dentro de Irán en medio de una represión mortal, apagones de internet y protestas por la situación económica que comenzaron a finales de diciembre.
Algunos manifestantes viajaron desde distintos puntos de Europa, entre ellos Suiza, para sumarse a la protesta y hablar en nombre de quienes están silenciados en su país. Los organizadores, de grupos como 'The Munich Circle', buscan mantener la atención internacional sobre Irán y reclaman aumentar la presión mediante sanciones, sin negociaciones, y apoyo a una transición democrática.