Este martes, los habitantes de la Ciudad de Gaza acudieron a los mercados para prepararse para el Ramadán, comprando en puestos callejeros instalados entre edificios gravemente dañados.
Los comerciantes vendían pan, frutos secos y fruta deshidratada, mientras la gente sorteaba calles cubiertas de escombros.
Varios vecinos aseguraron que la subida de precios, la falta de efectivo y la destrucción generalizada han cambiado el ambiente respecto a años anteriores.
El Ramadán, mes de ayuno y oración para los musulmanes de todo el mundo, llega meses después de que entrara en vigor en octubre un frágil alto el fuego tras más de dos años de guerra entre Israel y Hamás.