Millones de filipinos hacen cola para recibir una cruz de ceniza en la frente al celebrar el Miércoles de Ceniza.
Un sacerdote, un pastor o un laico traza la señal de la cruz con ceniza consagrada, con lo que comienzan los 40 días de Cuaresma en este país de mayoría cristiana.
El ritual es sencillo y público, suele celebrarse en iglesias abarrotadas e incluso en espacios abiertos.
La ceniza procede de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior, que se queman, se mezclan con agua bendita y se sahúman con incienso.
El gesto recuerda la necesidad de arrepentimiento y la cercanía de la Pascua.