En un concurrido centro comercial del oeste de Pekín, tres robots humanoides bailan para dar la bienvenida al Año Nuevo Lunar.
Entre danzas del león y éxitos del pop, los robots se mueven con una precisión asombrosa. Uno incluso se tumba para un breve 'descanso' antes de volver a la vida, un pequeño gesto que arranca grandes risas.
Los asistentes aseguran que la mejora es llamativa, el año pasado estas máquinas apenas podían arrastrar torpemente los pies y ahora sus movimientos son fluidos y casi humanos. Los visitantes las ven como algo más que un simple entretenimiento.
Algunos confían en que los robots ayuden en ámbitos como el cuidado de mayores. Por ahora, sin embargo, el espectáculo de este trío captura el espíritu de una fiesta que mezcla tradición y tecnología.