En el Morgenstreich se apagan las luces de la ciudad y miles de personas se congregan en la oscuridad. Músicos enmascarados desfilan por el casco antiguo tocando pífanos y tambores. Portan grandes faroles pintados que se iluminan desde dentro.
Muchos de esos faroles parodian la política. Este año, varios se ceban con Donald Trump, representado como un carnicero que trocea la bandera estadounidense o con hocico de cerdo.
El carnaval de Basilea, o "Basler Fasnacht", se remonta a hace más de 700 años y figura en la lista de la UNESCO. Lo que comenzó como ritos paganos de invierno se celebra ahora durante tres días, mezclando sátira, música y largas noches al frío.