En el sur de Eslovenia, las mujeres se reúnen alrededor de las mesas para grabar delicados motivos en huevos de Pascua teñidos con pieles de cebolla. Esta artesanía, conocida como 'drsanke', está estrechamente ligada a la región de Bela Krajina.
Con pequeños cuchillos o tijeras, las artesanas raspan los dibujos directamente sobre la cáscara. Motivos florales, animales y religiosos aparecen con gran detalle. Cada huevo requiere aproximadamente una hora de trabajo y convierte un objeto sencillo en un regalo personal y hecho a mano.
El proceso exige paciencia. Los huevos se hierven durante al menos una hora y luego se guardan en un lugar fresco para que el interior se seque con el tiempo.
Una fina capa de aceite ayuda a conservarlos durante años. Para la veterana artista Milena Staresinic, que tiene casi 80 años, la tradición está cargada de recuerdos y significado. La aprendió de su padre, cuando regalar un huevo en Pascua era una forma discreta de mostrar cariño.
Los talleres en las escuelas de la zona ayudan ahora a mantener viva la práctica. Los niños aprenden a grabar sin dibujar antes, guiándose por el instinto y el equilibrio.