El grupo visitó lugares clave como la ciudad abandonada de Pripyat, que llegó a albergar a unas 50.000 personas, y la nueva estructura de confinamiento seguro que cubre el cuarto reactor dañado. La conmemoración pone de relieve el impacto duradero del peor accidente nuclear de la historia por su magnitud y consecuencias.
Conocidos como "liquidadores", se movilizó a unas 600.000 personas en toda la Unión Soviética tras la explosión del 26 de abril de 1986. Muchas estuvieron expuestas a altos niveles de radiación mientras levantaban estructuras de contención y retiraban escombros, lo que les provocó problemas de salud a largo plazo. Varios de los que regresan en 2026 proceden de la región de Poltava y trabajaron en tareas de descontaminación entre 1987 y 1988. El exbombero Stanislav Tolumnyi afirma que aquella experiencia marcó su vida y sigue siendo central en su identidad.
El desastre obligó a evacuar a más de 116.000 residentes y llevó a la creación de una zona de exclusión de 30 km que sigue siendo en gran medida inhabitable. Hoy, los memoriales y los lugares preservados reflejan la magnitud de la catástrofe. Mientras Ucrania conmemora el aniversario en plena guerra, las autoridades subrayan la necesidad de recordar a quienes respondieron, estableciendo un vínculo entre la resiliencia del pasado y la del presente.