En 2025 se pusieron en marcha más de 50 grandes centrales de carbón, frente a menos de 20 anuales de media en la década anterior frente a menos de 20 al año en la década anterior.
Aunque en 2025 la expansión de la energía solar y eólica en China avanzó a gran velocidad, el gigante asiático puso en marcha muchas más centrales de carbón que en los últimos años, lo que ha reavivado las dudas sobre si el mayor emisor del mundo recortará lo suficiente sus emisiones de carbono para limitar el cambio climático.
En 2025 se pusieron en servicio más de 50 grandes unidades de carbón, conjuntos de caldera y turbina con una capacidad de generación de al menos un gigavatio, frente a menos de 20 al año en la década anterior, según un informe de investigación publicado el 3 de febrero. En función del consumo, un gigavatio puede abastecer desde varios cientos de miles hasta más de dos millones de hogares.
En total, China incorporó 78 gigavatios de nueva capacidad de carbón a la red, un fuerte repunte respecto a años anteriores, según el informe conjunto del Centre for Research on Energy and Clean Air, que estudia la contaminación atmosférica y sus efectos, y de Global Energy Monitor, que elabora bases de datos sobre la evolución del sector energético.
"La magnitud de esta expansión es abrumadora", afirma la coautora del informe Christine Shearer, de Global Energy Monitor. "Solo en 2025, China puso en marcha más capacidad de generación a carbón que la que India añadió en toda la década anterior".
Al mismo tiempo, el incremento, aún mayor, de la capacidad eólica y solar redujo ligeramente el peso del carbón en el total de la generación eléctrica el año pasado. La producción con carbón cayó en torno a un 1% porque el crecimiento de las fuentes más limpias absorbió todo el aumento de la demanda de electricidad. China sumó en 2025 315 gigavatios de capacidad solar y 119 gigavatios de eólica, según las estadísticas de la Administración Nacional de Energía del Gobierno.
Los apagones de 2021-22 desencadenaron el boom de construcción de centrales de carbón en China
El espectacular aumento de la energía eólica y solar plantea una pregunta, ¿por qué China sigue construyendo centrales de carbón y, según la mayoría de los análisis, muchas más de las que realmente necesita?
La respuesta es compleja. China se encuentra en una fase de desarrollo más temprana que los Estados Unidos o Europa, por lo que necesita más energía para seguir creciendo. Si una mayor parte de los 1.400 millones de habitantes del país accede a la clase media, más personas podrán permitirse aparatos como aire acondicionado y lavadora.
Además, hace falta electricidad para mantener la actividad de las fábricas chinas y para atender la elevada demanda energética de la inteligencia artificial, una prioridad del Gobierno en su objetivo de convertir al país en una potencia tecnológica.
Los cortes de suministro en varias regiones de China en 2021 y 2022 reforzaron las antiguas preocupaciones sobre la seguridad energética. Algunas fábricas tuvieron que detener temporalmente la producción y una ciudad aplicó apagones rotativos. La respuesta del Gobierno fue dejar claro que quería más centrales de carbón, lo que desencadenó una avalancha de solicitudes y permisos para construirlas.
Ese repunte de 2022-23 explica el fuerte aumento de capacidad registrado el año pasado, a medida que las nuevas unidades se conectaban a la red, señala Qi Qin, analista del Centre for Research on Energy and Clean Air y otra de las coautoras del informe. "Una vez concedidos los permisos, es muy difícil dar marcha atrás a los proyectos", apunta.
Según el informe, el año pasado se inició la construcción de 83 gigavatios de nueva potencia a carbón, lo que apunta a que una gran cantidad de capacidad adicional podría entrar en funcionamiento este año.
El exceso de capacidad de carbón podría frenar la transición hacia la eólica y la solar
La posición del Gobierno es que el carbón ofrece un respaldo estable a fuentes como la eólica y la solar, más expuestas a la meteorología y a las horas de luz. Los problemas de suministro de 2022 se debieron en parte a una sequía que afectó a la energía hidroeléctrica, una de las principales fuentes en el oeste de China.
El carbón debe "desempeñar durante años un importante papel de apoyo y equilibrio", afirmó la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, el principal organismo de planificación económica, en unas directrices publicadas el año pasado para hacer que las centrales de carbón sean más limpias y eficientes.
La Asociación China de Transporte y Distribución de Carbón, una patronal del sector, aseguró la semana pasada que la generación con carbón seguirá siendo esencial para la estabilidad del sistema eléctrico, incluso a medida que otras fuentes de energía la vayan sustituyendo.
El riesgo de construir tanta capacidad de generación con carbón es que retrase la transición hacia fuentes más limpias, advierte Qin. La presión política y financiera mantendrá en funcionamiento estas centrales y dejará menos espacio para otras formas de producción eléctrica, añade.
El informe insta a China a acelerar el cierre de las centrales de carbón más antiguas e ineficientes y a comprometerse en su próximo plan quinquenal, que se aprobará en marzo, a que las emisiones del sector eléctrico no aumenten entre 2025 y 2030.
"Que la expansión de la energía a carbón en China se traduzca finalmente o no en más emisiones dependerá de que el papel del carbón quede realmente limitado al respaldo y apoyo del sistema, y no a la generación de base", señala Qin.