El sacerdote y DJ portugués Guilherme Peixoto encabezó el acto, en el que mezcló música electrónica con fragmentos de discursos del papa Francisco. La cita reunió a cientos de personas y quiso retomar el mensaje de paz y fraternidad del pontífice fallecido.
Peixoto, de 50 años, ha cobrado atención internacional por tender puentes entre la fe y la cultura de club, con actuaciones en ciudades como Río de Janeiro y Beirut. Ante el público, describió la paz como un regalo y al mismo tiempo como algo intrínsecamente frágil.
Los organizadores señalaron que el formato refleja las nuevas formas de acercar los temas espirituales a los públicos más jóvenes en Buenos Aires, una ciudad estrechamente ligada al legado de Francisco. El homenaje combinó música, oración y participación ciudadana, con actuaciones que comenzaron en torno a las 20:00 hora local.
En Argentina, donde el antiguo pontífice sigue siendo una figura de gran peso, el acto mostró cómo su mensaje continúa influyendo en las expresiones culturales y religiosas más allá de los ámbitos tradicionales.