El robot, conocido como R1, puede desplazarse sobre ruedas a una velocidad de hasta 1,5 metros por segundo y explicar las obras expuestas gracias a una inteligencia artificial integrada, ayudando a los visitantes a orientarse por los estrechos pasillos del edificio histórico.
El proyecto, respaldado con 4 millones de euros de financiación de la Unión Europea a través de su Programa Europa Digital y de socios como la Universidad de Génova y Robert Bosch GmbH, lleva en marcha unas seis semanas, desde finales de marzo. Los ingenieros explican que el robot utiliza sensores y cámaras para esquivar obstáculos y ajustar su recorrido en tiempo real, y que puede reorientarse si es necesario volviendo a cartografiar su entorno.
Los responsables del museo señalan que el robot está pensado para apoyar al personal y no para sustituirlo, sobre todo en los momentos de mayor afluencia, cuando el número de visitantes puede aumentar alrededor de un 30%. Los primeros comentarios apuntan a un fuerte interés del público, con más del 80% de los usuarios describiendo interacciones positivas, aunque algunos visitantes siguen sin tener claro cómo relacionarse con la máquina y continúan prefiriendo a los guías humanos para las explicaciones más detalladas.