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Un estudio concluye que el ayuno intermitente no adelgaza más que las dietas convencionales

El ayuno intermitente no es mejor que las dietas habituales para adelgazar, según un nuevo estudio
El ayuno intermitente no es mejor que las dietas habituales para adelgazar, según un nuevo estudio Derechos de autor  Pexels
Derechos de autor Pexels
Por Theo Farrant
Publicado Ultima actualización
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Un nuevo estudio concluye que adelgazar mediante ayuno apenas ofrece más resultados que seguir las pautas dietéticas clásicas o no hacer nada. Lo ideal es siempre seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio moderado y seguir las recomendaciones de un profesional.

Un nuevo análisis concluye que el ayuno intermitente no ayuda a adelgazar más a los adultos con sobrepeso u obesidad que los consejos dietéticos tradicionales. La obesidad es un importante problema de salud pública y se ha convertido en una de las principales causas de muerte en los países de renta alta.

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La obesidad en adultos se ha triplicado desde 1975 en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En 2022, unos 2.500 millones de adultos fueron clasificados con sobrepeso, incluidos 890 millones con obesidad.

El ayuno intermitente, que consiste en permanecer largos periodos sin comer, ha ganado mucha popularidad en los últimos años impulsado por las redes sociales, los 'influencers' de estilo de vida y las promesas de una rápida pérdida de peso.

Una de las modalidades más extendidas consiste en ayunar durante dieciséis horas y concentrar las comidas en una franja de ocho. Algunas personas confían en ayunos de 24 horas dos veces por semana. Sin embargo, las pruebas más recientes sugieren que los beneficios de estos métodos pueden ser limitados.

¿Cómo se ha realizado el estudio?

El equipo de investigación ha analizado datos de 22 ensayos clínicos aleatorizados con 1.995 adultos en Norteamérica, Europa, China, Australia y Sudamérica. Los estudios evaluaron distintas formas de ayuno intermitente, entre ellas el ayuno en días alternos, el ayuno periódico y la alimentación restringida en el tiempo. La mayoría hizo un seguimiento de los participantes durante un máximo de 12 meses.

La revisión, publicada en Cochrane Library, comparó el ayuno intermitente con las recomendaciones dietéticas tradicionales (como ladieta mediterránea) y con la ausencia de intervención. El ayuno intermitente no pareció tener un efecto clínicamente relevante sobre la pérdida de peso en comparación con los consejos dietéticos estándar o con no hacer cambios.

De media, las personas que siguieron ayuno intermitente adelgazaron en torno a un 3% de su peso corporal, por debajo del umbral del 5% que los médicos suelen considerar clínicamente significativo para mejorar la salud. La información sobre los efectos secundarios fue irregular entre los ensayos, lo que dificulta extraer conclusiones firmes. La base de evidencia sigue siendo limitada, con solo 22 estudios, muchos con muestras pequeñas y datos poco homogéneos.

"El ayuno intermitente sencillamente no parece funcionar para los adultos con sobrepeso u obesidad que intentan perder peso", señala Luis Garegnani, autor principal de la revisión, del Cochrane Associate Centre del Universidad Hospital Italiano de Buenos Aires. Garegnani también alerta sobre la exageración en torno al ayuno en internet. "El ayuno intermitente puede ser una opción razonable para algunas personas, pero las pruebas actuales no justifican el entusiasmo que vemos en las redes sociales".

Hace falta más investigación, dicen los expertos

Hay pocos ensayos que hayan analizado los resultados a largo plazo del ayuno intermitente. "La obesidad es una enfermedad crónica. Los ensayos a corto plazo dificultan orientar las decisiones a largo plazo de pacientes y profesionales", añadió Garegnani.

La mayoría de los estudios incluidos se hicieron con poblaciones mayoritariamente blancas en países de renta alta. Como la obesidad se está convirtiendo rápidamente en una crisis en los países de ingresos bajos y medios, se necesitan más investigaciones con estas poblaciones.

Los autores advierten de que los resultados aportan pistas, pero no pueden aplicarse al conjunto de la población, ya que pueden variar según el sexo, la edad, el origen étnico, el estado de salud o la presencia de trastornos de la conducta alimentaria.

"Con la evidencia disponible es difícil hacer una recomendación general", afirma Eva Madrid, autora sénior del Cochrane Evidence Synthesis Unit Iberoamerica. "Los médicos tendrán que valorar cada caso de forma individual cuando aconsejen a un adulto con exceso de peso sobre cómo adelgazar".

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