El supertifón Fung-wong, de categoría cinco, tocó tierra en la provincia de Aurora la noche del domingo, con vientos de hasta 185 km/h y lluvias intensas que anegaron pueblos, derribaron líneas eléctricas y provocaron deslizamientos de tierra.
Poblaciones enteras se quedaron sin electricidad y se cancelaron cientos de vuelos, mientras el país se preparaba para más daños tras el mortal tifón Kalmaegi de la semana pasada.
El presidente Ferdinand Marcos Jr. declaró el estado de emergencia ante la destrucción generalizada, con carreteras arrasadas y viviendas arrastradas por las aguas. Para el lunes, el temporal se había debilitado sobre el mar de China Meridional, pero los meteorólogos advirtieron de que las marejadas ciclónicas y los vientos fuertes aún podían amenazar las zonas costeras.
Las labores de rescate continúan, mientras las autoridades evalúan el alcance total de los daños.