Para el viernes, los visitantes ya extendían mantas de picnic bajo las copas de un rosa pálido en el parque Ueno, uno de los lugares de hanami (contemplación de flores) más conocidos de la capital. El anuncio va mucho más allá de la mera información meteorológica, para los habitantes de Tokio la temporada de sakura marca el inicio de las reuniones de primavera, las salidas en familia y uno de los periodos de mayor afluencia turística de la ciudad. Las autoridades señalaron que la floración llegó cinco días antes de la media habitual.
En Tokio, la temporada del cerezo se declara cuando se abren al menos cinco flores en el árbol oficial de referencia, pero este año los observadores contaron 61 flores antes de hacerlo oficial. Las temperaturas más altas de lo habitual desde mediados de febrero ayudaron a acelerar el proceso, según los meteorólogos japoneses.
En parques como Ueno, donde se espera la llegada de miles de personas en los próximos días, el ambiente era festivo pero también reflexivo para algunos visitantes, varios de los cuales aseguraban que el regreso anual de las flores les ofrecía una rara sensación de calma en un momento internacional convulso.