Ucrania ha informado de que ataques rusos alcanzaron Kiev, Odesa y Dnipró durante la noche del miércoles al jueves, causando al menos 12 muertos y dejando decenas de heridos. En la capital murieron cuatro personas, entre ellas un niño de 12 años, según el alcalde Vitali Klitschko. En Odesa fallecieron seis personas, mientras que las autoridades de Dnipró comunicaron un muerto y diez heridos, mientras los servicios de emergencia trabajaban toda la noche para extinguir incendios y retirar escombros.
Estos ataques se producen en un contexto de presión aérea constante en una guerra de desgaste prolongada. Ucrania sostiene que Rusia ataca de forma regular zonas civiles e industriales, mientras que Moscú afirma que solo golpea objetivos militares. El 6 de abril, Kiev aseguró haber recuperado 12 localidades y 480 kilómetros cuadrados, aunque los combates continúan en los alrededores de Pokrovsk y Sumy.
Los esfuerzos diplomáticos encabezados por Estados Unidos no han logrado hasta ahora garantizar un alto el fuego, y ambas partes se acusan mutuamente de violaciones, entre ellas casi 7.700 infracciones rusas registradas por Kiev el 12 de abril. Los análisis militares franceses apuntan a cambios territoriales limitados y a la continuidad de ataques en profundidad, como el llevado a cabo por Ucrania contra la terminal petrolera de Feodosia, en Crimea.