Las autoridades regionales informaron de daños en viviendas e instalaciones civiles en Odesa, entre ellas una maternidad y varios colegios del casco histórico. Varios edificios quedaron destruidos y los cortes de electricidad afectaron a miles de personas, lo que pone de relieve la vulnerabilidad de un importante centro de exportación de grano en un momento en que las rutas marítimas del mar Negro siguen siendo frágiles.
Equipos de emergencia fueron desplegados por toda la ciudad para sofocar incendios y ayudar a los vecinos desplazados durante la noche. Más de 140 efectivos participaron en las labores, según las autoridades locales, mientras que el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania confirmó incendios en varios distritos, entre ellos la zona de Prymorskyi, junto al puerto. Las defensas antiaéreas interceptaron la mayoría de los más de 40 misiles y drones lanzados en el ataque.
Un dron alcanzó además un buque mercante que navegaba bajo bandera de San Cristóbal y Nieves cerca de la entrada del puerto, lo que provocó un incendio pero no dejó heridos entre los 22 tripulantes. El ataque pone de manifiesto la presión constante sobre el comercio marítimo ucraniano a pesar de los esfuerzos por mantener las exportaciones por el mar Negro, y el presidente Volodímir Zelenski lo denunció como un ataque deliberado contra la población civil y reclamó un refuerzo del apoyo occidental en materia de defensa antiaérea.