El PSD se ha negado a entrar en un futuro Gobierno con Alianza para la Unión de los Rumanos, el partido de extrema derecha con el que ha pactado para derrocar al líder de la coalición de la que se salieron la semana pasada.
El Gobierno de coalición centroderechista de Rumanía se ha derrumbado este martes gracias a una inédita pinza entre los socialistas -hasta hace una semana miembros del Gobierno- y los ultraderechistas de AUR para echar al primer ministro.
Los diputados han votado mayoritariamente a favor de una moción de censura contra el primer ministro, Ilie Bolojan, desencadenando un nuevo periodo de agitación en el país tras apenas un año de Gobierno.
El esfuerzo conjunto se inició la semana pasada, cuando el Partido Socialdemócrata (PSD) se retiró de la coalición cuatripartita a finales de abril ante sus exigencias de que dimitiese Bolojan. Este se negó y los socialistas lanzaron su operación junto a la Alianza para la Unidad de los Rumanos (AUR), de la oposición de extrema derecha, para echarle. El PSD ha descartado entrar en un futuro Gobierno con AUR, pese a haber pactado con ellos.
Tras el debate parlamentario, 281 diputados han votado a favor de la moción y cuatro en contra. Los miembros del Partido Nacional Liberal (PNL) de Bolojan, de centroderecha, y sus restantes socios de coalición, el también conservador Unión Salvar Rumanía y el partido por las minorías húngaras en el país, UDMR, no han participado en la votación.
Bolojan ha calificadop la moción de "cínica y artificial": "Parece escrita por personas que no estuvieron en el Gobierno todos los días y no participaron en todas las decisiones".
"Es cínico, porque no tiene en cuenta el contexto en el que nos encontramos", ha dicho. "Asumí el cargo de primer ministro siendo consciente de que conlleva una enorme presión y de que no recibiría el aplauso de los ciudadanos. Pero opté por hacer lo que era urgente y necesario para nuestro país".
Rumanía se ha enfrentado a un largo periodo de inestabilidad tras la anulación de unas elecciones presidenciales en diciembre de 2024 y el país se enfrenta a uno de los déficits presupuestarios más altos de la UE, una inflación galopante y una recesión técnica. En junio, cuando se votó a la coalición, esta se comprometió a hacer de la reducción del déficit presupuestario una de sus principales prioridades.
El PSD se ha enfrentado a menudo con Bolojan por algunas de las medidas de austeridad, que incluían subidas de impuestos, congelación de salarios y pensiones del sector público y recortes del gasto público y de los puestos de trabajo en la Administración pública.
El PSD ha criticado que Bolojan "no haya aplicado ninguna reforma genuina" en sus 10 meses al frente del Gobierno, afirmando que Rumanía necesita un líder "capaz de colaborar". Bolojan se defendió asegurando que adoptó medidas fiscales duras pero necesarias que efectivamente "recuperaron la confianza de los mercados en el Gobierno rumano".
George Simion, líder de AUR, dijo el martes que los votantes habían "apoyado y querido agua, comida, energía", pero habían "recibido impuestos, guerra y pobreza". "Asumimos el futuro de este país, un futuro Gobierno y devolver la esperanza a los rumanos", dijo. "Rumanía debe volver al voto de los rumanos".
Cristian Andrei, consultor político afincado en Bucarest, afirma que la crisis desembocará probablemente en un estancamiento, ya que "nadie tiene mayoría, ni coalición, y el presidente... tardará semanas en encontrar esa mayoría y nombrar un nuevo primer ministro, lo que prolongará la indecisión".
"En este momento, hay dos opciones tentativas para un nuevo Gabinete, ambas difíciles de conseguir; o una coalición remodelada, sin Bolojan, en la misma formación, o un Gabinete minoritario, más bien liderado por el PSD y satélites de partidos populistas, como AUR, u otros grupos pequeños", ha dicho. "Un Gabinete oficial PSD-AUR no es hoy una posibilidad porque el presidente no lo respaldará".