Activistas de FEMEN y Pussy Riot llevaron a cabo una protesta en Venecia antes de la Bienal de Venecia, utilizando bengalas de humo y consignas para denunciar el regreso de Rusia. La manifestación tuvo lugar mientras los periodistas se reunían antes del inicio del evento, que se celebrará del nueve de mayo al 22 de noviembre, y refleja las tensiones más amplias entre la libertad artística y la responsabilidad política.
Los organizadores señalaron que el pabellón ruso permanecerá cerrado al público. En su lugar, las actuaciones se grabarán y se mostrarán en pantallas durante la exposición.
La decisión se produce tras la dimisión del jurado internacional, que alegó la participación de países investigados por la Corte Penal Internacional, así como la presión de la Unión Europea, que amenazó con retirar 2 millones de euros de financiación.
Rusia estuvo ausente en 2024 después de que sus artistas se retiraran en 2022 tras la invasión de Ucrania. Los organizadores sostienen que el pabellón, propiedad de Rusia desde 1914, no puede ser excluido de la Bienal. Los críticos argumentan que los grandes eventos culturales deben tener en cuenta las actuales realidades geopolíticas.
El presidente de la Bienal, Pietrangelo Buttafuoco, defendió la decisión y definió el arte como un "espacio neutral". Las autoridades ucranianas y varios ministros de Cultura europeos han condenado la medida, al considerar que corre el riesgo de pasar por alto supuestos crímenes de guerra.