Los familiares se reunieron en el hospital Shifa para llorar a las víctimas mientras se preparaban para el entierro los cuerpos, entre ellos los de dos mujeres y dos niños. Imágenes de uno de los lugares del ataque mostraban graves daños en un edificio residencial, con escombros, muros derruidos y pertenencias manchadas de sangre esparcidas por la zona. Los ataques se produjeron durante la noche en al menos cuatro puntos distintos de la ciudad de Gaza.
Las muertes ponen de relieve la fragilidad persistente del alto el fuego acordado en octubre para poner fin a un conflicto que dura desde hace más de dos años. Aunque los combates a gran escala han remitido, las fuerzas israelíes siguen llevando a cabo bombardeos y operaciones militares, mientras Israel sostiene que responde a amenazas de seguridad y a violaciones de la tregua. El Ministerio de Sanidad de Gaza informa de que más de 936 palestinos han muerto desde la entrada en vigor del alto el fuego.
Estas últimas víctimas se producen en un momento en que la atención internacional se centra sobre todo en la escalada paralela entre Israel y Hezbolá en el frente libanés, mientras la violencia en Gaza sigue cobrándose vidas casi a diario.